El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado hoy el modelo español de regadío como un caso de éxito internacional basado en la eficiencia hídrica, la inversión pública sostenida y la implicación directa de los agricultores.
Planas ha participado de forma virtual en un evento organizado por el Grupo del Banco Mundial bajo el título "Transformar el agua en la agricultura para la alimentación y el empleo". Durante su intervención ha señalado que "España es un caso exitoso" tras lograr en las últimas tres décadas "una transformación de nuestro sector primario, con un mejor manejo de los recursos hídricos".
Actualmente, España cuenta con cerca de 3,8 millones de hectáreas de regadío, el 22 % de la superficie arable, que generan en torno al 70 % de la producción agrícola. Según Planas, este avance responde tanto a la inversión pública como al compromiso del sector: "Este éxito se ha debido a la inversión de sucesivas administraciones, pero también a la participación de los agricultores en este proceso".
El ministro ha explicado que el modelo español, gestionado a través de la Sociedad Estatal de Infraestructuras Agrarias (Seiasa), combina financiación pública con aportaciones de los regantes, lo que permite mantener un esfuerzo inversor sostenido en modernización de redes, automatización de infraestructuras y técnicas de riego de precisión.
En este contexto, ha recordado que hasta 2027 se movilizarán más de 2.500 millones de euros para la modernización del regadío, consolidando un sistema que "funciona" y que contribuye de manera decisiva a la seguridad alimentaria.
El ministro ha subrayado que la clave del sistema reside en la eficiencia: "La clave detrás de todo esto es un buen uso del agua", especialmente en un contexto climático marcado por sequías y precipitaciones limitadas en el sur de Europa.
Planas también ha destacado el papel de la modernización del regadío y la innovación tecnológica: "Es muy importante que las nuevas técnicas permitan utilizar menos agua, menos fertilizantes y menos productos fitosanitarios, combinadas con la digitalización". Además, ha añadido que el uso de energías renovables contribuye a mejorar la sostenibilidad y reducir costes, convirtiendo el modelo español en "un caso de estudio muy claro para otros países".
El ministro ha puesto en valor el uso de recursos hídricos alternativos, como las aguas regeneradas o la desalación, especialmente en territorios como en las Islas Canarias, donde "puede ser más costoso, pero resulta clave para garantizar el futuro de los agricultores".
Según Planas existen dos elementos fundamentales para afrontar los retos del sector: la innovación genética y la gestión del riesgo. En relación con la primera, ha explicado la necesidad de desarrollar cultivos "más resistentes, que necesiten menos agua y se adapten mejor a los impactos climáticos". En cuanto a la segunda, ha destacado el papel del sistema español de seguros agrarios, que permite "garantizar una protección a los agricultores" frente a la volatilidad climática.
"Cuando hablamos de seguridad alimentaria, hablamos de una producción estable", ha subrayado Planas quien ha defendido que la experiencia española constituye "un ejemplo excelente que se puede compartir con otros países del mundo".





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