WWF solicita a las administraciones que tengan en cuenta las nuevas evidencias científicas que justifican el reconocimiento del conejo ibérico (Oryctolagus algirus) como una especie independiente al conejo europeo (Oryctolagus cuniculus) para mejorar su conservación. A la luz de este último descubrimiento sobre una de las especies clave de los ecosistemas mediterráneos, la ONG ambiental pide su reconocimiento como especie diferenciada para tomar medidas urgentes que eviten que el conejo ibérico desaparezca.
Hasta ahora, ambas poblaciones se han considerado una misma especie, diferenciada en dos subespecies. Sin embargo, décadas de investigación han demostrado que constituyen dos linajes evolutivos independientes. Los datos científicos —genéticos, morfológicos, ecológicos y biológicos— respaldan que el conejo ibérico debe ser reconocido como una especie propia.
Los análisis de su genoma muestran que ambos linajes se separaron hace unos dos millones de años. El grado de diferenciación genética es comparable al que existe entre otras especies, como las jirafas o los elefantes africanos.
Además, presentan diferencias visibles y funcionales. El conejo ibérico es de menor tamaño, tiene orejas y patas traseras más cortas y un pelaje más oscuro que el europeo. También su biología reproductiva es diferente, con camadas más pequeñas, una madurez sexual más temprana y un periodo reproductor más corto. A ello se suman diferencias en el microbioma intestinal y en la resistencia frente a enfermedades, reflejo de una historia evolutiva propia.

Pese a estas diferencias, hasta ahora ambas especies se han gestionado como una sola especie, una situación que ocultaba el grave deterioro que sufre el conejo ibérico.
Mientras las poblaciones del conejo europeo en el este y noreste de España permanecen estables, o incluso aumentan localmente —llegando a ocasionar importantes daños agrícolas y en infraestructuras—, el conejo ibérico atraviesa una situación crítica en Portugal y el suroeste de España. De hecho, algunas de sus poblaciones han disminuido más de un 50 % durante el último decenio.
Este descubrimiento tiene importantes implicaciones a nivel de conservación y, por ello, las administraciones deben adaptar la gestión a la realidad de cada especie, prestar una mayor atención política y social al conejo ibérico y tomar medidas para frenar su declive.
Además, WWF insiste en que la falta de reconocimiento taxonómico favorece prácticas que incluso pueden agravar el problema. De hecho, reconocer oficialmente al conejo ibérico como una especie independiente permitiría evaluar de forma correcta su estado de conservación, desarrollar planes de recuperación específicos, adaptar la normativa cinegética, y evitar actuaciones que comprometan su futuro.
Según Ana Santamaría, técnica del programa de especies de WWF, "el conejo constituye una especie clave en los ecosistemas mediterráneos y es la principal presa de numerosas especies amenazadas, como el lince ibérico o el águila imperial ibérica". Y concluye: "su conservación resulta, por tanto, esencial para garantizar el equilibrio ecológico de buena parte de nuestra riqueza natural".
Por último, la organización hace un llamamiento a las administraciones para que incorporen con rapidez los avances científicos a las políticas de conservación y adapten los marcos legales y de evaluación a los nuevos datos científicos. La burocracia taxonómica no puede convertirse en un obstáculo para evitar la desaparición de una especie única del patrimonio natural ibérico.





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