Los incendios forestales que han afectado a Ávila, Madrid y Guadalajara han causado un grave impacto sobre la biodiversidad y el patrimonio natural. Ante esta situación, WWF ha reclamado a todas las administraciones un plan ambicioso de restauración ecológica, basado en el conocimiento científico, la coordinación institucional y la participación social, para recuperar los ecosistemas dañados y hacerlos más resistentes frente a futuros fuegos extremos.
La organización ecologista subraya que, junto a las pérdidas humanas y materiales, los incendios han provocado daños de gran alcance en hábitats forestales y especies protegidas. Las llamas han arrasado miles de hectáreas, destruido viviendas y enseres y causado la muerte de 15 personas hasta el momento.
Lobos, buitres negros y especies protegidas afectadas
WWF destaca especialmente el impacto del incendio de la Sierra Norte de Guadalajara, que ha afectado a los territorios de varias manadas de lobos. Estas poblaciones tienen un valor estratégico porque son las únicas que crían en Castilla-La Mancha y se encuentran en el extremo sur de su área de distribución, una posición clave para la expansión de la especie y su conexión con los lobos de origen italiano establecidos en Cataluña.
En Ávila y Madrid, las zonas afectadas presentan un alto valor ecológico. En el Valle de Iruelas, el fuego ha alcanzado una de las principales áreas de nidificación del buitre negro de Castilla y León y del centro peninsular, con más de 120 parejas. En el suroeste de Madrid, la organización recuerda que se concentra más de la mitad de las más de 100 parejas de águila imperial que crían en la comunidad.

Los territorios de otras especies protegidas, como el águila perdicera, el águila real y la cigüeña negra, también se han visto afectados. Aunque aún es pronto para medir el alcance definitivo, los incendios han podido dañar crías y pollos de buitre negro que permanecían en los nidos, además de destruir zonas de cría y alimentación de ejemplares adultos.
Hábitats forestales dañados y riesgo para ríos y suelos
Los incendios han alcanzado territorios de extraordinario valor ambiental, entre ellos Los Arribes del Duero, el Parque Natural de la Sierra Norte de Guadalajara, el Valle de Iruelas, el Castañar de El Tiemblo y las cuencas de los ríos Alberche y Cofio. En estas áreas se concentran hábitats de interés comunitario y espacios protegidos de la Red Natura 2000.
La pérdida de masas de castañar, robledal, pinar y encinar ha supuesto la destrucción inmediata de hábitats y la muerte o el desplazamiento de numerosas especies, desde grandes mamíferos y aves hasta anfibios, reptiles e insectos. A ello se suma el aumento del riesgo de erosión, escorrentía y arrastre de sedimentos, con posibles efectos sobre la calidad del agua y sobre las especies vinculadas a ríos y riberas.
WWF advierte de que el funcionamiento de estos ecosistemas se ha visto profundamente alterado y que su recuperación requerirá años, e incluso décadas en algunos casos, para restablecer la biodiversidad y los procesos ecológicos interrumpidos por el fuego.
Diagnóstico científico antes de restaurar
La organización recuerda que todavía es pronto para realizar una evaluación completa de los daños y que ese diagnóstico deberá ser uno de los primeros pasos una vez que los incendios se den por extinguidos.
"Evaluar estos daños con un riguroso diagnóstico de los ecosistemas afectados debe ser el primer paso y pilar fundamental en la toma de decisiones para empezar a trabajar en restaurar ese daño, lo que requiere una adecuada planificación", señala María Melero, técnica del programa de Bosques de WWF.
WWF reclama a las administraciones competentes que se coordinen para desarrollar un plan de restauración ecológica en toda la zona afectada por el incendio, considerado por la organización el mayor desastre de este tipo en la historia de España, con más de 77.000 hectáreas quemadas en las provincias de Ávila y Madrid.
El plan, según la organización, debe canalizar fondos públicos y privados, establecer los recursos necesarios y coordinar los trabajos para recuperar la biodiversidad perdida. También debería contribuir a crear un paisaje más resiliente frente al cambio climático y más resistente a futuros incendios extremos.
Para alcanzar ese objetivo, WWF defiende que la restauración se diseñe con participación de la población local y de los grupos de interés, además de incorporar conocimiento técnico y científico. La organización cita como referencias los planes de restauración de zonas incendiadas en Doñana y Cortés de Pallás, en Valencia, donde ha colaborado en proyectos de recuperación ecológica.
Principios para la restauración
- Evaluar de forma urgente los ecosistemas afectados e identificar las áreas más vulnerables donde priorizar esfuerzos.
- Diseñar y ejecutar actuaciones de emergencia durante los dos primeros años posteriores al incendio para evitar principalmente la degradación del suelo.
- Recuperar a medio y largo plazo la masa forestal como base del ecosistema, favoreciendo la regeneración natural cuando sea posible o restaurando la cubierta vegetal cuando sea necesario.
- Planificar a largo plazo con seguimiento, evaluación y adaptación continua.
- Respetar los tiempos de la naturaleza para asegurar la eficacia del proceso de restauración.
WWF, que cuenta con más de dos décadas de experiencia en la restauración de zonas afectadas por incendios, se pondrá en contacto con las distintas administraciones para aportar conocimiento técnico y colaborar en la recuperación de las áreas dañadas.
La organización ya ha comenzado a trabajar para contribuir a la restauración y canalizar el apoyo de socios, fondos propios y aportaciones de entidades y personas interesadas.





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