Extremadura ha confirmado dos nuevos casos de fiebre del Nilo Occidental, lo que eleva a 29 los contagios registrados en la comunidad durante 2026. Los nuevos positivos corresponden a una mujer de 43 años de Quintana de la Serena y a un hombre de 47 años de Hernán Cortés, ambos pertenecientes al área de salud de Don Benito-Villanueva de la Serena.
Según la información sanitaria disponible, ninguno de los dos nuevos afectados ha precisado ingreso hospitalario. Sin embargo, la enfermedad mantiene actualmente a tres pacientes ingresados: dos en el Hospital Don Benito-Villanueva y uno en el Hospital de Albacete.
El balance provisional de 2026 en Extremadura deja ya 29 casos confirmados y un fallecido. La cifra se aproxima al registro del año anterior, cuando la comunidad notificó 39 contagios y cinco muertes por fiebre del Nilo Occidental.
La situación confirma la persistencia del virus en un territorio donde la vigilancia sanitaria se ha reforzado durante la temporada de mayor actividad de los mosquitos transmisores. El Servicio Extremeño de Salud ha pedido a las gerencias de las ocho áreas de salud que mantengan la alerta ante cualquier cuadro compatible para favorecer una detección temprana.
La fiebre del Nilo Occidental se transmite principalmente por la picadura de mosquitos infectados, especialmente del género Culex. En la mayoría de los casos la infección no provoca síntomas: las autoridades sanitarias recuerdan que alrededor del 80% de las infecciones en humanos son asintomáticas.
Aun así, la enfermedad puede producir cuadros graves, especialmente cuando evoluciona hacia formas neurológicas como meningitis o encefalitis. Por ello, la acumulación de casos en Extremadura mantiene el foco sanitario en la prevención de picaduras, el seguimiento de posibles síntomas y el control del mosquito vector.
El plan autonómico de vigilancia incluye este año un refuerzo de los sistemas de detección entomológica. En el caso del mosquito Aedes, asociado a enfermedades como dengue, zika y chikungunya, la vigilancia se realiza en 11 puntos de muestreo repartidos por la región entre el 29 de junio y el 6 de noviembre.
Para el mosquito Culex, vector del virus del Nilo Occidental, Extremadura ha implantado por primera vez un programa específico de vigilancia con el objetivo de detectar la presencia de mosquitos infectados y anticipar medidas de control.
El sistema cuenta con 10 trampas fijas, ocho en Don Benito y dos en Cáceres, además de una trampa móvil. Estos dispositivos estarán operativos desde mediados de julio hasta finales de octubre, según la evolución de la campaña y la circulación del virus.
La identificación de especies y el análisis de ARN viral se desarrollan en colaboración con la Universidad de Extremadura, a través de la Facultad de Veterinaria de Cáceres. El objetivo es activar medidas de prevención individual y comunitaria y reducir el riesgo de nuevos casos humanos.
Además, la comunidad ha puesto en marcha un sistema de vigilancia de garrapatas con participación del control oficial veterinario de los equipos de atención primaria. Esta medida permitirá identificar los ejemplares extraídos a pacientes en centros de salud y hospitales y mejorar el seguimiento clínico de posibles enfermedades transmitidas por estos parásitos.





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