Medicamentos de bajo costo, consultas médicas que cuestan el equivalente a cinco dólares y una red de 60 droguerías abiertas en el último año y medio son la carta con la que Farmacias Similares, de la mano de su emblemático Dr. Simi, busca consolidarse en Colombia, donde acaba de sumar un nuevo punto en el barrio de Chapinero, en Bogotá.
La apertura refuerza la apuesta de la cadena mexicana por un mercado en el que conviven grandes cadenas, droguerías de barrio y una demanda creciente de opciones más asequibles para medicamentos y atención básica.
La compañía, que pertenece al Grupo por un País Mejor, quiere afianzar en el país un modelo basado en precios accesibles, atención rápida y consultorios anexos a las droguerías, una fórmula con la que asegura tener más de 10.300 farmacias en México y Chile y que ahora busca trasladar al mercado colombiano.
A esa expansión se suma un discurso de impacto social que presenta la salud de bajo costo como una alternativa cercana y cotidiana para amplios sectores de la población.
Sistema novedoso que se abre paso
Según explicó en una entrevista con EFE el presidente del Grupo, Víctor González Herrera, la empresa nació hace más de 28 años en Ciudad de México en un contexto en el que los medicamentos eran costosos y la oferta de genéricos al público era limitada.
"En México no había venta de genéricos, medicamentos genéricos al público, y los medicamentos existentes eran muy caros. Entonces, ahí nace la intención de vender medicamentos de calidad genéricos (como el acetaminofén o el ibuprofeno) a los precios más accesibles para que todo el mundo tuviera acceso", explicó González Herrera.

Medicamentos de bajo costo, consultas médicas que cuestan el equivalente a cinco dólares y una red de 60 droguerías abiertas en el último año y medio son la carta con la que Farmacias Similares, de la mano de su emblemático Dr. Simi, busca consolidarse en Colombia, donde acaba de sumar un nuevo punto en el barrio de Chapinero, en Bogotá. (EFE)
En Colombia, según su presidente, la firma quiere trasladar al país un esquema que ya consolidó en otros mercados de la región y que combina venta de medicamentos, consulta inmediata y una identidad de marca fácilmente reconocible.
"Queremos justamente brindar esta alternativa a Colombia, donde puedes venir, entrar a la consulta en 20 o 30 minutos, salir y tener una farmacia al lado (...) queremos seguir ayudando más, seguir bajando los precios y seguir sirviendo al pueblo de Colombia", afirmó González Herrera.
Ese modelo incluye, por ahora, cinco consultorios en Bogotá y planes para abrir más. La consulta cuesta 20.000 pesos colombianos (unos cinco dólares) y está pensada para usuarios que buscan atención médica general y la posibilidad de adquirir sus medicamentos en el mismo punto.
Ícono cercano con propósito
La expansión de la marca también se apoya en la figura del Dr. Simi, un personaje calvo con ojeras, de bigote blanco y bata médica, convertido en el emblema más reconocible de la compañía y en un símbolo cultural que ha trascendido el ámbito farmacéutico.
Su presencia, visible en los accesos de las droguerías y en el material promocional de la empresa, busca transmitir cercanía y reforzar una identidad que la cadena ha convertido en uno de sus principales activos.
Su imagen llegó incluso a la 98ª edición de los premios Óscar, donde, según la empresa, peluches del personaje fueron entregados a nominados e invitados como parte de la lujosa bolsa de regalo reconocida en Hollywood por su valor y productos exclusivos.
Ese muñeco, agregó González Herrera, es elaborado en una fábrica de Puebla (México) por personas con discapacidad y con materiales reciclados, una apuesta con la que el grupo busca reforzar un relato que mezcla negocio, inclusión y sostenibilidad.





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