Al menos dos civiles murieron y otros 24 resultaron heridos, entre ellos un menor, en una nueva oleada de ataques rusos contra la región ucraniana de Jersón durante las últimas 24 horas, informaron este sábado las autoridades militares regionales. Los ataques, ejecutados con drones, artillería y bombardeos aéreos, alcanzaron la capital regional y decenas de localidades próximas al frente.
El jefe de la administración militar regional, Oleksandr Prokudin, señaló que las fuerzas rusas atacaron la ciudad de Jersón y otras 47 localidades. Según el balance oficial, los proyectiles impactaron contra infraestructuras críticas y sociales, así como contra zonas residenciales, en una región sometida a bombardeos frecuentes desde posiciones rusas situadas al otro lado del río Dniéper.
Las autoridades regionales informaron de daños en siete edificios de apartamentos y once viviendas particulares. También resultaron afectados una iglesia, un comercio, una peluquería, una gasolinera, varias dependencias auxiliares, autobuses escolares, maquinaria agrícola y vehículos privados. Durante la jornada, 18 personas fueron evacuadas de comunidades recuperadas por Ucrania, mientras los servicios de emergencia continuaban trabajando en las zonas atacadas.

Vista de una zona residencial dañada tras los ataques contra la región ucraniana de Jersón, donde las autoridades reportaron al menos dos civiles muertos y 24 heridos en las últimas 24 horas
La región de Jersón permanece entre las áreas más expuestas del sur de Ucrania desde la retirada rusa de la capital regional en noviembre de 2022. Aunque la ciudad volvió entonces al control de Kiev, su proximidad a la línea de contacto la mantiene dentro del alcance de drones, morteros y artillería pesada. Los ataques contra zonas urbanas han provocado interrupciones recurrentes de servicios básicos y nuevas evacuaciones de civiles.
El repunte de la violencia en Jersón coincide con el uso creciente de aeronaves no tripuladas en distintos frentes de la guerra. Kiev acusa a Moscú de emplear estos ataques para presionar a la población civil y deteriorar infraestructuras esenciales en territorios cercanos al frente. Rusia, por su parte, no ha comentado de inmediato este último balance regional.
Organismos humanitarios han advertido de que los ataques contra áreas pobladas aumentan el riesgo para quienes permanecen en las comunidades ribereñas del Dniéper. El derecho internacional humanitario exige distinguir entre objetivos militares y civiles, así como adoptar precauciones para reducir el daño a la población no combatiente. Las autoridades ucranianas sostienen que, en Jersón, los bombardeos afectan de forma recurrente a viviendas, comercios, transporte público e instalaciones de servicios.
En las localidades más cercanas al frente, los residentes conviven con alertas aéreas, cortes de suministro y restricciones de movilidad. Las autoridades locales reiteraron sus llamamientos a respetar las recomendaciones de seguridad y a aceptar las evacuaciones cuando sean ordenadas, especialmente en el caso de familias con menores, personas mayores o ciudadanos con movilidad reducida.
El último balance eleva la presión sobre una región que sigue siendo escenario de ataques casi diarios pese a estar parcialmente bajo control ucraniano. Los equipos de rescate y las autoridades civiles trabajan en la atención a los heridos, la evaluación de daños y la continuidad de los servicios básicos, mientras Kiev insiste en la necesidad de reforzar la defensa aérea y la asistencia humanitaria para las comunidades próximas a la línea de combate.





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