El proyecto que prevé instalar cuatro grandes esculturas de bronce de Venus, Neptuno y dos leones, diseñadas por el antropólogo y artista Ginés Serrán-Pagán, en la entrada del puerto de Málaga sobre altos pedestales de hormigón ha generado polémica en la ciudad.
El Ayuntamiento estudia si tiene autoridad para intervenir sobre ese elemento ornamental en un espacio portuario, pero en "un sitio muy visible, simbólico y especial de la ciudad" y cree que "hay que acertar", según ha asegurado a los periodistas el alcalde malagueño, Francisco de la Torre, que ha precisado que "hace un año se hablaba muy bien de estas obras" y que es un asunto "difícil y delicado".
Por su parte, la Junta de Gobierno de la Real Academia de Bellas Artes de San Telmo, con atribuciones en supervisión, defensa y preservación del patrimonio histórico-artístico y cultural, emitió una declaración sobre el proyecto de este artista, al que se refiere como "de extraño currículum".
"Nueva barrera mucho más densa"
"Durante años Málaga -dice- estuvo luchando por eliminar la verja que cerraba la entrada del puerto para lograr su conexión con la ciudad, lo que se consiguió. Por eso, no se entiende que ahora pretenda colocarse allí una nueva barrera mucho más densa, que elimina el espacio diáfano existente, significada por desmesuradas esculturas de bronce ubicadas sobre altos y macizos pedestales de hormigón".

"La presencia de estos elementos en la 'fachada' que lo abre urbanística y simbólicamente a la ciudad consagraría una nueva y muy discutible configuración estética para el puerto de Málaga, que lo aproximaría más a un parque de atracciones que a un recinto de la trascendencia histórica y cultural que el mismo supone secularmente para la ciudad", añade la entidad que preside Rosario Camacho.
"La voluminosa presencia de estos elementos que aquí adquieren un protagonismo innecesario y limitan los accesos, tampoco deja ver lo que es todo un símbolo de la ciudad y del puerto y que está colocado detrás de la pretendida ubicación: el relieve de San Ciriaco y Santa Paula, los Urbis Tutelares, obra anónima de 1673, que conmemora y señala el comienzo de las obras del puerto en 1588 en tiempos del rey Felipe II, y su consolidación tras la visita de Felipe IV en 1622", incide.
"Otro problema es el concepto estético de las obras y el resultado artístico que aspira a alcanzarse y que plantea serias dudas por la falta de idoneidad y coherencia del código artístico y vías procedimentales seguidas por el autor en su ejecución", señala la declaración.
"Estética más que dudosa"
"La figuración -indica- tiene absoluta cabida dentro de los cauces de la escultura actual, pero pensamos que, teniendo en cuenta las transformaciones del arte conforme al signo de lo moderno, y las nuevas propuestas surgidas en torno a la escultura pública desde la segunda mitad del siglo XX, su estética se nos revela más que dudosa para un proyecto escultórico con dimensión urbana como éste".
En este sentido, alude al hecho de "asumir como distintivo visual un pseudo-neoclasicismo pretencioso y grandilocuente, de inequívoco enganche 'kitsch', más propio (aunque totalmente adecuado y pertinente para el mismo) del cómic de superhéroes y superheroínas surgido del universo Marvel que de una sincera recuperación del clasicismo desde la óptica contemporánea".
"Cuando el puerto está en la ciudad, es ciudad misma, como ocurre en Málaga ¿hasta qué punto puede la autonomía administrativa de la Autoridad Portuaria alterar la imagen urbana de un paisaje plenamente consolidado?", cuestiona.
Oír a la sociedad
Considera que antes de una intervención como la que se pretende, ha de "oírse a la sociedad y a sus instituciones especializadas, y no irrumpir inopinadamente en el paisaje de la ciudad, alterándolo, descomponiéndolo sin respeto alguno a su historia y a una tradición de siglos, que queda así hecha añicos por una más que dudosa modernidad".
La Academia opina que si se quiere implantar un monumento o grupo escultórico en un lugar tan significado de la ciudad, "debería ser expresión de la realidad actual de Málaga, la ciudad de la innovación y la cultura, una ciudad moderna, en la que la obra artística cumpla la función de testimoniar el momento histórico en el que se crea, o se produce, lo que no es el caso".
El alcalde ha explicado que ante las obras portuarias no cabe la opinión del Consistorio, pero esto es ornamental, "es opinable y habrá a quien le encante", tras lo que ha agregado que hay que saber si las esculturas van sobre basamentos o en el suelo, que el autor quiere que los ciudadanos opinen y que es un proyecto temporal y una opción es que esa temporalidad "sea breve".





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