Miguel Ángel Muñoz sabe que su manera de vivir "y a veces sobrevivir" es enfrentarse a retos cada vez más extremos en los que ha "jugado con la muerte", tal y como muestra en 'La última vuelta', el documental sobre su debut como piloto de carreras que ha presentado este sábado en el Festival de Málaga.
"Hago la película también para que esto no se me olvide, y trabajo desde hace muchos años en terapia, forma parte de mi tarea personal", ha dicho a EFE el actor y cineasta sobre lo que supone para él esta exposición al riesgo, antes de la proyección del documental. En él relata cómo trató de escapar "a 200 kilómetros por hora" del duelo por la pérdida de su cuidadora, a la que retrató en '100 días con la Tata' en 2021.
En la etapa entre 2023 y 2024 que recoge en este nuevo documental, que no considera una continuación del anterior, Muñoz estuvo "jugando con la muerte en muchas ocasiones, porque no tenía ni la pericia ni muchísimo menos la experiencia de todos los pilotos que estaban compitiendo conmigo", ha reconocido.
"Estamos hablando de carreras de coches, de circuitos de Fórmula 1 y de varios tipos de duelo, no solamente el duelo que comencé a vivir cuando mi tata se iba deteriorando, sino el posterior duelo cuando falleció. Y también un duelo muy importante que hay en la película, que es el duelo que tengo con mi equipo de escudería", ha expresado.

29 Festival Málaga
Fue un año y medio en el que perdió a la que fue su cuidadora desde niño -la hermana de su bisabuela-, falleció su tío, y también a quien define como una de las personas más importantes de su vida, su amigo el sacerdote José Casanova, al que dedica la película.
El actor de 42 años, que empezó a trabajar a los 10 con un papel en 'El palomo cojo' de Jaime de Armiñán y es hijo de la tarotista Cristina Blanco, explica que se trató de una situación de la que "estaba intentando escaparme, muy concentrado en un circuito, haciendo la mejor trazada posible".
"Casi cada año hago algo de lo que no sé nada y de manera casual la vida me lo pone por delante y yo decido agarrar el toro por los cuernos e involucrarme al máximo", ha añadido sobre el hecho de entrar en el mundo de las carreras de Fórmula 1.
Sobre cuál es la mayor enseñanza que ha sacado del documental, ha afirmado que sigue siendo "un viaje muy complejo en muchos aspectos", tanto en lo profesional -es su segunda película como director y la presenta en el Festival de Málaga- como a nivel personal, ya que está hablando de algo que le "toca mucho".
"Estoy exponiendo mis emociones y mi corazoncito en carne viva al servicio de que al que le valga mi sombrero lo pueda utilizar", ha añadido Muñoz, que además se ha formado durante un año con Asunta Mateo en acompañamiento al duelo y al final de la vida, con prácticas en una unidad de cuidados paliativos con pacientes a sus últimos momentos vitales.
"Eso que apareció en mi vida también de una manera providencial me sirvió mucho para poder acompañar a mi Tata como lo podía hacer, y para ver el duelo y la muerte con otras herramientas y poder sostenerme un poco más", ha explicado Muñoz, que este domingo mantendrá una conversación pública sobre el duelo en el cine y la literatura con Rosa Montero en el marco del festival.





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