Agentes de la Policía Nacional, en el marco de la operación "Null", han detenido a un varón que acosaba a menores de edad, haciéndose pasar por otro menor, a través de las redes sociales para obtener contenido de índole sexual.
El detenido, una vez fue puesto a disposición de la Autoridad Judicial, ingresó de forma inmediata en prisión.
La investigación tuvo su origen después de que el progenitor pusiera en conocimiento de los agentes que había observado como alguien, del que sospechaba que podría ser un adulto, estaba contactado con su hijo a través de redes sociales, haciéndose pasar por otro menor de edad con la intención de lograr que le remitiera contenido de carácter sexual.
A raíz de la denuncia se inició una investigación que permitió identificar al presunto autor de los hechos, que ya había sido detenido y condenado en anteriores ocasiones por delitos similares, llegando incluso a cumplir pena de prisión por estos hechos.
La investigación culminó con la práctica de un registro domiciliario, autorizado por la Autoridad Judicial, en el que se procedió a su detención, y se le intervino un teléfono móvil donde se encontraron evidencias de que habría estado acosando a otros menores con el mismo "modus operandi", el conocido como "Child-Grooming".
El detenido, al que le constaba una orden de ingreso en prisión, habría quebrantado las medidas cautelares a las que fue sometido judicialmente, teniendo entre sus víctimas a medio centenar de menores de edad. A día de hoy la investigación continúa abierta para identificar a otros menores de edad como posibles víctimas.
Qué es el Child-Grooming y qué medidas podemos adoptar
El child-grooming es una conducta delictiva en la que un adulto contacta con un menor de edad, normalmente a través de internet (redes sociales, juegos online, chats, etc.), con la intención de ganarse su confianza y establecer una relación que le permita, más adelante, obtener contenido sexual (como fotos o vídeos) o incluso llegar a un encuentro físico con fines sexuales.
Este proceso suele ser progresivo: el adulto puede mostrarse cercano, comprensivo o incluso hacerse pasar por otro menor, para ir eliminando las barreras del niño o adolescente. A medida que avanza la relación, puede introducir conversaciones de carácter sexual, pedir imágenes íntimas o manipular emocionalmente al menor (chantaje, amenazas, etc.).
Es fundamental prevenir y detener este tipo de conductas porque pueden no quedarse en una fase inicial, sino que en muchos casos, el grooming es una antesala de delitos más graves, como el abuso del menor o su explotación sexual. Los agresores pueden escalar su comportamiento con el tiempo, aumentando por ende el riesgo para los menores.
Por eso, la detección temprana, la educación digital (enseñar a los menores a identificar situaciones de riesgo) y el control por parte de los padres de la actividad del menor, es fundamental, así como la alerta de cualquier comportamiento extraño que observen en el niño/a. Esto es clave para proteger a los niños y adolescentes, evitando así que caigan en manos de depredadores sexuales.





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