Nunca antes la sociedad había contado con tantos recursos para mejorar su bienestar y, sin embargo, los problemas de salud mental continúan creciendo. La hiperconexión digital, la presión por el rendimiento, la incertidumbre laboral y económica o la comparación constante en las redes sociales están detrás de un aumento de la ansiedad, la soledad emocional y la pérdida de bienestar psicológico. Así lo sostiene Gema Sancho Zamora, psicóloga, coach y directora del curso 'Salud mental y bienestar: herramientas para tu vida diaria', que ha comenzado hoy dentro de la 24 edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona.
"La ansiedad es la emoción dominante de este siglo", afirma la especialista. A su juicio, vivimos inmersos en una cultura de la inmediatez y la productividad que fomenta la autoexigencia, el perfeccionismo y el miedo al fracaso. A ello se suma una exposición permanente a modelos de éxito y felicidad en las redes sociales que alimentan la comparación constante y generan una distorsión de la autoimagen.
Según explica Sancho Zamora, uno de los grandes problemas actuales es que la sociedad ha aprendido a interpretar el malestar emocional como una amenaza que debe eliminarse de inmediato. "Vivimos en una época donde el bienestar se ha convertido en una obligación y cualquier emoción desagradable se percibe como un error", señala. Sin embargo, advierte de que evitar emociones como la tristeza, el miedo o la frustración solo ofrece alivio a corto plazo y termina reforzando la ansiedad y la sensación de incapacidad para afrontar las dificultades.
La directora del curso también alerta sobre el impacto que están teniendo las transformaciones del mercado laboral. La irrupción de la inteligencia artificial, los cambios en las profesiones y la incertidumbre económica han incrementado el miedo a quedarse fuera del mercado de trabajo y la sensación de inseguridad respecto al futuro. "La productividad se convierte en identidad, de manera que cada error es vivido como un fracaso personal y el descanso genera culpa", explica.

Otro de los fenómenos que más preocupa a la psicóloga es el llamado "ruido mental", una sensación de saturación permanente provocada por el exceso de estímulos, preocupaciones y tareas pendientes. Para combatirlo, recomienda reducir primero la activación fisiológica mediante técnicas como la respiración diafragmática y aprender a organizar los pensamientos y prioridades de manera realista. "Cuando calmamos el cuerpo, la mente también recibe el mensaje de que no estamos en peligro", afirma.
Durante el curso se abordará también la importancia de comprender las emociones en lugar de reprimirlas. Sancho Zamora recuerda que todas cumplen una función adaptativa. El miedo actúa como sistema de alerta, la tristeza ayuda a integrar pérdidas y el enfado permite proteger los propios límites. "Uno de los errores más comunes en la gestión emocional es evitar sentir", subraya.
En relación con la ansiedad, la especialista insiste en la necesidad de actuar de forma conjunta sobre cuerpo, mente y conducta. Explica que muchas personas reaccionan ante situaciones inciertas como si el peligro fuera real, desarrollando pensamientos anticipatorios y conductas de evitación que terminan alimentando el problema. Por ello, considera fundamental adquirir herramientas que permitan regular las respuestas fisiológicas, reinterpretar los pensamientos de manera más realista y afrontar progresivamente aquello que genera temor.
El círculo de la tristeza
La psicóloga también llama la atención sobre el denominado "círculo de la tristeza", un proceso que puede iniciarse con la pérdida de energía y motivación para realizar actividades cotidianas. Según explica, el abandono progresivo de aquellas actividades que generan bienestar favorece el aislamiento social y aumenta los sentimientos de soledad e inutilidad, alimentando aún más el malestar emocional. Para romper esta espiral, Sancho Zamora recomienda recuperar gradualmente la actividad, volver a conectar con las personas del entorno y mantener el compromiso con uno mismo, aunque el proceso no sea lineal. "La buena noticia es que siempre habrá personas alrededor dispuestas a ayudar. Aunque en algún momento lo podamos sentir, no estamos solos", afirma.
La psicóloga también advierte sobre el impacto de las redes sociales en la autoestima, especialmente entre los más jóvenes. La exposición continua a modelos idealizados puede generar una sensación permanente de insuficiencia y dificultar la construcción de una identidad sólida. Frente a ello, propone fomentar el autocuidado desde la conexión con los propios valores, experiencias y relaciones personales, alejándose de la búsqueda constante de validación externa.
Asimismo, destaca el papel esencial que desempeñan los hábitos cotidianos en la salud mental. Dormir adecuadamente, mantener una alimentación equilibrada, practicar ejercicio físico y cultivar relaciones personales de calidad constituyen factores fundamentales para la regulación emocional. "La conexión humana no es un lujo, es una necesidad básica", sostiene.
Para Sancho Zamora, la prevención debe ocupar un lugar prioritario en el abordaje de la salud mental. Tras años de experiencia trabajando con jóvenes que presentan síntomas de ansiedad, depresión, baja autoestima o dificultades para establecer vínculos saludables, considera que resulta imprescindible ofrecer herramientas prácticas antes de que estos problemas deriven en trastornos más graves.
"Vivimos en una sociedad vertiginosa, con grandes retos para la salud mental. Es el momento de parar, mirar hacia dentro y volver a reconectar con nuestras emociones y con nosotros mismos", concluye.
El curso 'Salud mental y bienestar: herramientas para tu vida diaria', que se celebra dentro de la programación de la 24 edición de los Cursos de Verano de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona, ofrece estrategias prácticas para mejorar la gestión emocional, fortalecer la autoestima y promover hábitos que favorezcan el bienestar psicológico en la vida cotidiana.





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