La Sección de Arte Asiático del Museo de Zaragoza crece de nuevo gracias a la adquisición por parte del Gobierno de Aragón de un singular sable japonés (katana), del siglo XIV. Con esta pieza, el museo cubre una de sus lagunas, ya que carecía de piezas de este tipo, y completa una de las áreas esenciales para comprender la cultura japonesa tradicional: el mundo de los samuráis.
Gracias a esta katana y a la armadura adquirida por el Gobierno de Aragón en 2024, el Museo de Zaragoza se configura como una de las instituciones públicas de España con mejores piezas del universo samurái.
Con motivo del Día Internacional de los Museos, que se conmemora este lunes 18 de mayo, el director general de Cultura y Patrimonio Cultural del Ejecutivo aragonés, Pedro Olloqui, la directora del Museo de Zaragoza, Eva Alquézar, el jefe de servicio de Archivos, Museos y Bibliotecas de la Dirección General de Cultura, Fernando Sarría, y la conservadora especialista en la sección de arte asiático del museo, Ana Labaila, han dado a conocer esta nueva pieza adquirida para el Museo de Zaragoza.
"Teníamos una carencia importante: habíamos adquirido una armadura samurái, pero no teníamos elementos de armas significativos que la completasen y permitiesen entender mejor la cultura japonesa", ha observado el director general, para considerar que la katana es "una pieza excepcional, de las más singulares que existen en Europa".
Para la directora del Museo de Zaragoza, Eva Alquézar, "es una magnífica noticia para el museo la llegada de esta katana, porque cubre una laguna dentro de nuestra riquísima colección de arte asiático", ha coincidido. "Hace un par de años se adquirió la armadura de samurái que ahora se completa magníficamente con esta katana que es, dentro de las colecciones públicas españolas, la más antigua, mejor conservada y de mayor calidad".
Una pieza excepcional
La conservadora del museo, Ana Labaila, ha explicado que la katana adquirida es una pieza excepcional que destaca, en primer lugar, por la antigüedad de su hoja, el excelente estado de conservación en el que se encuentra, la documentación que la acompaña, y que acredita el valor de la misma, así como su alta calidad técnica, material y artística. "Es una obra diseñada para el arte de la guerra, pero los japoneses le otorgan a este tipo de piezas una calidad estética y artística muy destacada, y esta obra lo tiene", ha indicado.

Presentación del sable japonés del siglo XIV que se suma a la colección de arte asiático del Museo de Zaragoza
La hoja está datada en 1356 y presenta la firma del maestro forjador, Motomitsu (activo entre 1343 y 1376), perteneciente a la prestigiosa Escuela Bizen Osafune, una de las más destacadas en el arte de la espada japonesa, tanto por su longevidad como por su calidad.
Elementos de su empuñadura (tsuka), como el guardamanos (tsuba) y las pequeñas piezas ornamentales metálicas (menuki) que se sitúan a ambos lados de la misma, están datados en el siglo XVIII. El resto de la montura, entre la que se incluye la saya o vaina, está datada en el siglo XIX.
Asimismo, la hoja presenta en cada una de las caras de su espiga, dos firmas. La primera, ya mencionada, perteneciente al maestro forjador, Motomitsu; la segunda, a Hon'ami Kōson (1879-1955), especialista que estudió y tasó la misma, lo que permite trazar el origen y la legitimidad de la hoja.
Este prestigioso tasador emitió un certificado, que acompaña la pieza, en el que la tasó en cien monedas de oro (mai). "Con estas cien monedas de oro se podía alimentar a cien personas durante todo un año, lo cual nos indica que es una pieza de bastante prestigio", ha apuntado Labaila.
Acreditada antigüedad y procedencia
La hoja presenta un segundo documento que acredita su antigüedad y procedencia, esta vez expedido en 1968 por la Sociedad para la Preservación del Arte de la Espada Japonesa, quien la calificó como "especialmente preciada".
El mango está forrado en piel de raya y recubierto, a su vez, por cordón de seda dorada. La vaina o saya está realizada en laca urushi negra decorada mediante polvo de nácar que crea un bonito fondo de brillos tornasolados que recuerda un cielo estrellado, y presenta el blasón familiar del clan Takigawa realizado en polvo de oro. El extremo de la vaina está decorado, también en laca urushi, con la figura de una langosta.
Con esta nueva adquisición, el Gobierno de Aragón ratifica su compromiso con la Sección de Arte Asiático del Museo de Zaragoza, cuyo conjunto de colecciones convierte a la institución aragonesa en la más destacada en este ámbito dentro del panorama museístico nacional.
Día de los Museos
Por su parte, el jefe de servicio de Archivos, Museos y Bibliotecas, Fernando Sarría, ha recordado que los museos aragoneses han programado distintas actividades para celebrar su día internacional, que comenzaron la pasada semana, con actos como la entrega de premios de los concursos de arte y literatura convocados por los museos que gestiona el Gobierno de Aragón o una visita a la Colonia Lépida Celsa, yacimiento arqueológico situado en Velilla de Ebro.





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