Agentes de la Policía Nacional han desarticulado un grupo criminal especializado en la modalidad delictiva del "abrazo cariñoso" o también conocido como "hurto amoroso". El operativo policial se ha saldado con la detención de cinco personas, tres hombres y dos mujeres, por presuntos delitos de hurto y pertenencia a grupo criminal. Además, a uno de los arrestados le constaban tres reclamaciones judiciales en vigor.
Durante el dispositivo policial se practicaron cuatro registros domiciliarios en los que los investigadores lograron intervenir una gran cantidad de joyas de oro (principalmente anillos, collares y pulseras) y más de 1.000 euros en efectivo.
Un 'modus operandi' que explotaba la vulnerabilidad de la tercera edad
La investigación se inició tras detectar varias denuncias por sustracciones de joyas a personas de avanzada edad mediante este método y las primeras gestiones policiales determinaron que se encontraban ante una organización perfectamente estructurada. Las autoras materiales seleccionaban de forma sistemática a víctimas de avanzada edad aprovechando su movilidad reducida o vulnerabilidad.
La mujer entablaba una conversación con la víctima, mediante maniobras de distracción en la vía pública, como falsos agradecimientos, preguntas sobre ubicaciones de hospitales o farmacias, ofrecimientos de masajes o incluso se ofrecían para ayudarlas con las bolsas de la compra, rompían así la distancia de seguridad. En ese momento de aproximación y contacto físico claramente invasivo, y demostrando una gran habilidad, deprimían los cierres y sustraían joyas de valor que las víctimas portaban en el cuello, dedos o muñecas.

El grupo actuaba con una estudiada planificación, cometían los hurtos a pie, habitualmente en un radio próximo a sus propios domicilios, lo cual les permitía regresar y ocultarse en cuestión de minutos tras el robo, anticipándose a la llegada de las patrullas policiales una vez que la víctima daba la voz de alarma.
Los detenidos contaban con antecedentes policiales, incluso uno de los varones, tenía en vigor varias requisitorias judiciales por presuntos delitos de hurto, lesiones y robo con violencia e intimidación; sobre el detenido de nacionalidad española, que se encargaba de guardar en su domicilio las joyas para posteriormente venderlas, ya había sido investigado por hechos similares.
Férreas medidas de contra-vigilancia y mercado negro
La investigación policial, denominada por los investigadores como "Operación Moño", porque alguna de las investigadas ocultaba los anillos sustraídos en el pelo, para evitar en caso de ser identificada por la Policía que le encontraran las joyas previamente sustraídas, obligó a los agentes policiales a realizar un esfuerzo extraordinario, ya que los investigados mantenían un control estricto de su entorno para detectar presencia policial.
Los agentes lograron determinar que las operaciones realizadas por los ahora detenidos, en distintos establecimientos dedicados a la compra venta de oro, superan los 14.000 euros
Respecto al destino de lo robado, los investigadores sospechan que aquellas joyas sustraídas con grabaciones, inscripciones, ediciones limitadas o relojes de alta gama, no entraban en los canales de venta legales. Los investigadores apuntan a que estas piezas específicas se derivaban a un mercado negro paralelo o bien eran almacenadas en los domicilios para ser sacadas del país en lotes con destino a sus lugares de origen, hacia donde uno de los detenidos viajaba con asiduidad.
Una vez que finalizaron las diligencias policiales, los detenidos fueron puestos a disposición del Tribunal de Instancia, sección civil y de Instrucción Plaza 2 de Zamora, disponiendo su titular el ingreso en prisión provisional comunicada y sin fianza para cuatro de los detenidos, y la obligación de acudir al Juzgado cada 15 días para el otro de los arrestados.





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