Un equipo de investigadores internacionales con la participación de la investigadora del Departamento de Física de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) Ariane Arias-Ortiz, ha identificado las cuestiones más urgentes que hay que abordar para mejorar la conservación y la restauración de los ecosistemas de carbono azul — los humedales de zonas costeras que capturan el dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera y lo almacenan en los sedimentos— de una manera creíble, equitativa y efectiva a nivel mundial.
La investigación, publicada en Nature Ecology & Evolution, establece una agenda global para acelerar el progreso en este campo. A pesar del potencial significativo del carbono azul para contribuir a la mitigación del cambio climático, sólo el 20 % de los países que tienen estos ecosistemas lo incluyen en sus Inventarios Nacionales de gases de efecto invernadero como sumideros del CO2, lo que representa una brecha sustancial en las oportunidades que ofrece el Acuerdo de París.
Los avances en la medida de los reservorios y flujos de carbono en ecosistemas costeros y marinos han hecho cada vez más factible integrar el carbono azul en las estrategias climáticas nacionales, los inventarios de gases de efecto invernadero y los mercados emergentes de carbono. Este progreso ha generado un interés global y acelerado en la investigación sobre estos ecosistemas, con fuertes vínculos entre la ciencia, la política y la acción sobre el terreno.

La investigación pretende ser una guía para investigadores, profesionales de la gestión del territorio, y responsables políticos que se enfrentan al reto de la necesidad de una evidencia sólida que sustente una gobernanza efectiva de los ecosistemas de carbono azul como lugares que, mediante la conservación y la restauración, tienen el potencial de compensar entre un 1 % y un 3 % adicional de las emisiones globales de gases de efecto invernadero.
Los investigadores e investigadoras que firman el estudio, un panel internacional con la participación de 15 instituciones, han identificado las diez principales cuestiones que modelan el futuro del carbono azul, destacando el impulso para equilibrar el rigor científico con la acción práctica. De entre todas las propuestas, el estudio pone de relieve la importancia de gestionar los ecosistemas costeros a gran escala mientras se apoya los medios de vida locales vinculados a cada región.
La coautora Ariane Arias-Ortiz, investigadora del Departamento de Física de la UAB, destaca los avances científicos recientes en las proyecciones del balance de gases de efecto invernadero de estos ecosistemas. Para Arias-Ortiz, "predecir el balance de gases de efecto invernadero de los ecosistemas de carbono azul está finalmente a nuestro alcance. Con el incremento de datos de acceso abierto, de modelos mecanísticos basados en procesos y de herramientas de teledetección, podemos empezar a reconstruir cómo estos ecosistemas responden al cambio global, incluso cuando persisten incertidumbres en flujos laterales — el intercambio de dióxido de carbono con el entorno del ecosistema, no con la atmósfera —, factores ambientales y retroalimentaciones de la biosfera".
El estudio ha reunido a expertos en carbono azul procedentes de todo el mundo en el marco de la Década de los Océanos de las Naciones Unidas (2021-2030), una iniciativa global para potenciar la ciencia de los océanos y ponerla al servicio del desarrollo sostenible y de la salud de los mares. El trabajo ha sido posible gracias a la colaboración internacional impulsada por el grupo GO-BC (Global Ocean Decade Programme for Blue Carbon) y al apoyo de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA), que facilitó el encuentro de científicos de todo el mundo para establecer la hoja de ruta de la investigación en carbono azul.





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