Barcelona, además de ser una de las ciudades más bellas del mundo, también fue el escenario de sucesos tan aterradores que nunca pudieron olvidarse, paradójicamente, estos crímenes atraen miles de personas de todo el mundo cada año, fascinadas por hechos que le permiten ingresar en un universo dominado por la violencia en su fase más extrema.
La Vampiresa del Raval (calle Ponent, actualmente calle Joaquín Costa)
Enriqueta Martí protagonizó una aterradora historia a comienzos de siglo XX, cuando fue acusada de secuestrar, prostituir y asesinar niños. Su primer arresto registrado ocurrió en 1909, acusada de manejar un prostíbulo en la calle Minerva de la Ciudad Condal, donde ofrecía menores de 5 a 16 años; volvió a ser detenida en 1912, esta vez por la desaparición de Teresita Guitart. La policía encontró a la niña en el departamento Martí, pero, cuando los agentes empezaron a revisar el lugar, la situación de la mujer se complicó todavía más porque hallaron un cuchillo manchado de sangre, un saco con un traje de niño y huesos humanos. Martí falleció de cáncer en la cárcel, mientras esperaba su condena.
El crimen del criado (calle Orteu)
El 1 de mayo de 1929, empleados de la estación Atocha fueron advertidos de un fuerte olor a podrido que salía de una caja de pino del depósito de mercaderías. Cuando la abrieron, encontraron un cadáver sin cabeza. La caja había sido mandada por "José Pérez", desde Barcelona. El muerto fue identificado como Pablo Casado de las Navas, un rico empresario. Los investigadores descubrieron que la víctima vivía con un criado llamado Ricardo Fernández Sánchez, que fue encontrado y detenido pocos días después en la casa de su nuevo patrón, don Enrique de Génova. Aunque al principio el hombre negó todo, finalmente confesó que había tenido una discusión con Casado y lo había asesinado, pegándole con una plancha eléctrica en la cabeza; luego, usó un cuchillo y una sierra para decapitarlo y desmembrar el cuerpo, que colocó en una caja. Envolvió la cabeza en diarios y la tiró al mar. A continuación, envió la caja a Madrid. El 18 de febrero de 1930, Fernández Sánchez recibió una condena a 16 años de cárcel por homicidio.

Carmen Broto
El asesinato de Carmen Broto (calle Legalidad)
La joven, que era amante de grandes figuras de la época como Ramón Pané y Julio Muñoz Ramonet, fue asesinada a mazazos el 10 de enero de 1947 por un hombre que la había invitado a salir como excusa para robarle sus joyas. Su historia sirvió de inspiración para un gran clásico de la literatura española: "Si te dicen que caí", de Juan Marsé.
El chofer pedófilo (calle Juan de Alós)
José Luis Cervetó Puig era empleado de Juan Roig Hospitalet y María Rosa Recolons Morer. Cuando sus patrones lo despidieron al descubrir que era pedófilo, decidió asesinarlos. El 4 de mayo de 1974 ingresó a la casa de sus exjefes y los mató a cuchilladas a las 2 de la mañana, mientras dormían; luego sacó todo el dinero que había en la caja fuerte (aproximadamente 15 millones de pesetas) y viajó a Tarragona, hospedándose en un parador. Al día siguiente, volvió a Barcelona. Pocas horas después, la policía lo detuvo y terminó confesando todo. Fue condenado a la pena de muerte, sin embargo, el gobierno dictó un indulto que cambiaba estas condenas por penas de 30 años de reclusión. Al conocer la noticia, Cervetó declaró: "Jueces, condénenme a muerte pues, de no hacerlo, me cargaré a todos ustedes, empezando por estos", señalando a los abogados de la acusación. Sin embargo, en 1988 salió de la cárcel y nunca más se supo de él.





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