Agentes de la Policía Nacional han desarticulado un entramado criminal dedicado a estafar mediante el método "honey trap" a turistas extranjeros. El engaño se iniciaba a través de un aplicación de citas, donde una mujer concertaba un encuentro con turistas que acaban de llegar a España, regresando en unos días a su país de residencia. Los encuentros siempre transcurrían en el mismo bar, donde tanto los empleados como los clientes formaban parte de la organización y tenían un papel activo en la estafa. Han sido detenidas cuatro personas - la captadora, dos trabajadores y el encargado del establecimiento - como presuntos responsables de un delito de estafa y pertenencia a organización criminal. Se han esclarecido un total de diez delitos.
Dinámica de consumo excesiva
Las investigaciones comenzaron durante el mes de octubre, cuando los agentes tuvieron conocimiento de varias denuncias interpuestas en torno a un establecimiento de ocio situado en el distrito madrileño de Centro. En todas ellas, los denunciantes eran varones extranjeros que se encontraban durante un corto periodo de tiempo en España con fines turísticos. Relataban haber contactado con una mujer a través de una aplicación de citas y habían decido conocerse una vez llegados al país. El punto de encuentro siempre era el mismo, un bar o sus inmediaciones que había sido propuesto por la captadora.
Tres estamentos diferenciados en la organización criminal
Los agentes constataron que existía una clara distribución de funciones, teniendo cada persona un rol en este entramado. Por un lado, las mujeres encargadas de captar a las víctimas a través de aplicaciones de citas. Por otro, los propios trabajadores del establecimiento y finalmente, aquellos que se hacían pasar por clientes, cuya función era amedrentar a las víctimas si no querían realizar el pago voluntario de la factura.

Una vez en el lugar, la mujer comenzaba a pedir consumiciones de forma desmedida, tanto bebidas alcohólicas como comida. Por este servicio se cobraban facturas que rondaban entre los 200 y los 2000 euros, llegando a exigirse en alguna ocasión hasta 4000 euros por la consumición. Una vez conseguido el dinero, la mujer se excusaba para abandonar rápidamente del lugar no volviendo a mantener contacto con la víctima.
Coaccionados a pagar lo pedido o consumido
Los turistas engañados debían aceptar estas condiciones abusivas, puesto que ante la negativa a abonar la factura, tanto los trabajadores como alguno de los clientes, les increpaban y amenazaban, viéndose intimidados y abonando cantidades de dinero desorbitadas por los productos consumidos por miedo.
Avanzadas las pesquisas, los investigadores pudieron constatar que 23000 euros habían sido obtenidos de forma fraudulenta, si bien, al ser los ingresos recogidos en cuentas legales, podían operar libremente con ellos, tratándose de un negocio sin más.
Además, el local mostraba signos de descuido tanto en el mobiliario como en la limpieza de los distintos habitáculos llegando a suponer un riesgo en la salud de las personas. Había alimentos en mal estado con insectos alrededor.
Entrada y registro del bar scam
Finalmente, el día día 27 de noviembre las investigaciones culminaron con la entrada y registro en el local. Fueron detenidas cuatro personas- la captadora, dos trabajadores y el encargado del establecimiento –como presuntas responsables de un delito de estaba y pertenencia a organización criminal. Además, se intervinieron cuatro TPV y numerosos tickets de caja.





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