Las autoridades de Nepal han elevado a al menos 55 el número de muertos por una violenta riada registrada cerca de la frontera con el Tíbet chino, mientras los equipos de emergencia buscan contrarreloj a cientos de desaparecidos entre zonas anegadas, carreteras cortadas y nuevos deslizamientos de tierra.
La emergencia continúa abierta en Nepal tras una riada repentina que ha causado al menos 55 muertos en una zona montañosa próxima a la frontera con China. Las autoridades trabajan para localizar a cientos de personas cuyo paradero sigue siendo desconocido después de que una avalancha de agua, barro y rocas descendiera con enorme fuerza por los valles del área fronteriza, arrasando viviendas, puentes, caminos e infraestructuras básicas.
Los equipos de rescate, apoyados por fuerzas de seguridad y personal de gestión de desastres, intentan acceder a las comunidades afectadas pese a las dificultades del terreno. Varias carreteras han quedado bloqueadas por desprendimientos y acumulaciones de lodo, lo que ralentiza la llegada de maquinaria pesada, suministros médicos y ayuda humanitaria. Las autoridades advierten de que el balance de víctimas puede aumentar a medida que avancen las labores de búsqueda.
El ministro de Asuntos Exteriores de Nepal, Shishir Khanal, ha señalado que, de forma preliminar, el Gobierno atribuye el origen de la riada a un terremoto registrado en la región fronteriza. Según esa primera hipótesis, el seísmo habría provocado una avalancha o un deslizamiento de gran magnitud que bloqueó temporalmente el cauce de un río antes de liberar de forma súbita una enorme masa de agua y sedimentos.

Una riada devasta la frontera de Nepal con China. (EFE)
Las zonas más afectadas se encuentran en un entorno de alta montaña, cerca del paso fronterizo con el Tíbet, donde la combinación de pendientes pronunciadas, ríos encajonados y suelos inestables multiplica el impacto de una crecida repentina. Los deslizamientos posteriores han agravado la situación y mantienen en alerta a las comunidades que viven cerca de los cauces.
Las imágenes difundidas desde el área muestran una corriente espesa de barro avanzando por el valle y arrastrando vehículos, estructuras y restos de edificios. En cuestión de minutos, la riada convirtió vías de comunicación y zonas habitadas en un corredor de destrucción. En el lado chino de la frontera también se han reportado daños y personas desaparecidas en áreas próximas a Gyirong, uno de los principales puntos de conexión terrestre con Nepal.
El Ejecutivo nepalí ha ordenado reforzar de inmediato las operaciones de búsqueda, la evacuación preventiva de zonas vulnerables y el seguimiento de los ríos que descienden desde el Himalaya. La principal preocupación es que puedan producirse nuevas crecidas si continúan los desprendimientos o si otro bloqueo natural se rompe de forma repentina aguas arriba.
Nepal, situado en una de las regiones sísmicas más activas del planeta, sufre con frecuencia inundaciones repentinas, corrimientos de tierra y desprendimientos asociados a terremotos, lluvias intensas y deshielo glaciar. La fragilidad de las infraestructuras en zonas remotas del Himalaya complica de forma recurrente la respuesta ante este tipo de emergencias.
Por ahora, la prioridad absoluta es encontrar supervivientes, atender a los heridos y restablecer las comunicaciones en los distritos golpeados por la riada. Las autoridades mantienen la emergencia activa y piden a la población evitar las zonas próximas a los ríos mientras continúa la evaluación de daños y se confirma la causa exacta del desastre.





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