La llegada de la primavera es una gran noticia para muchas personas. Días más largos, temperaturas bastante más agradables y paisajes llenos de color. A pesar de todo esto, no en vano es temida por otras tantas personas, ya que la llegada de la primavera trae consigo un viejo enemigo, el polen.
Las alergias primaverales están relacionadas con la exposición al polen de las plantas, los árboles o las gramíneas. El sistema inmunológico de los alérgicos al polen identifica a este como una amenaza y como respuesta libera sustancias como la histamina que son las responsables de los síntomas alérgicos.
Al final, la llegada de la primavera para estas personas se traduce en un sinfín de estornudos, congestión y secreción nasal, picor en la nariz, en la garganta y en los ojos además de tos seca y sensación de fatiga entre otros muchos síntomas. Basta con ver toda esta serie de síntomas para darse cuenta que ser alérgico al polen es un problema del que hay que protegerse si se quiere disfrutar más del aire libre.
¿Cómo podemos evitar el polen en primavera?
Evitar por completo el polen en primavera es bastante complicado, sobre todo si eres de los que disfrutan el tiempo al aire libre. A pesar de esto, sí que existen una serie de pautas o recomendaciones que puedes seguir para hacer que tu alergia sea mucho más llevadera tomando medidas para reducir su impacto.

Lo primero que debes hacer es consultar los niveles de polen. Hoy en día resulta muy sencillo gracias a la gran cantidad de aplicaciones que tienen los smartphones. De hecho, lo más normal es que en la propia aplicación nativa de "El tiempo" tengas información sobre los niveles de polen.
Los días en los que los niveles estén más altos procura limitar las actividades al aire libre, evitar los árboles o la hierba. Estos niveles pueden ir variando a lo largo del día, por lo que te recomendamos que mires los niveles antes de salir de casa.
Ventilar la casa en horas adecuadas también es importante y te ayudará con el polen. No abras las ventanas durante las horas en las que hay mayor concentración de polen. Normalmente la mayor concentración se da a media mañana y al atardecer, por lo que en la medida de lo posible te recomendamos que ventiles la casa a primera hora de la mañana o por la noche.
Protégete del polen con accesorios
Proteger tus ojos y las vías respiratorias del polen ayuda a reducir el contacto de este. Con la llegada del buen tiempo es una oportunidad muy buena para presumir de unas bonitas gafas de sol. Estas gafas reducirán el contacto de tus ojos con el polen y, por lo tanto, te ayudarán a estar más protegido.
En los casos más intensos si no queda otro remedio también puedes considerar el uso de la mascarilla. Puedes usarla simplemente cuando te encuentres en exteriores y cuando entres a interiores retirarla.
Otra forma de protegerse del polen es cambiarte de ropa cuando llegas a casa. El polen se adhiere con facilidad a la ropa y al cabello, por lo que cambiarse de ropa y pegarse una pequeña ducha te ayudará a que se acumule en el hogar y así estarás más cómodo. Siguiendo con la limpieza, procura mantener la casa limpia. Aspira con frecuencia y evita alfombras o cortinas pesadas para reducir la acumulación de alérgenos.
En el caso de que las medidas preventivas no sean lo suficiente o lo necesites existen diferentes tratamientos que puedes tomar para aliviar los síntomas. Esto lo puedes hablar con tu médico si te sientes incómodo o preguntar en una farmacia.
Luchar contra el polen es luchar una batalla perdida, sin embargo, como has visto existen diferentes soluciones que se pueden aplicar para que el impacto sea menor. Tener en cuenta todos estos aspectos facilitará que puedas estar en la terraza de un bar sin problemas disfrutando de una bonita tarde de primavera.





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