Los manglares, típicos de latitudes tropicales y subtropicales, se han convertido en auténticas trampas naturales de basura de origen terrestre y marino. Las raíces de los árboles, conocidos como mangles, tienen una gran capacidad para atrapar la basura —procedente de tierra firme y del mar—, que se va fragmentando con
el tiempo hasta quedar enterrada en el fondo fangoso.