HAY MOMENTOS en la vida... Así empezamos ciertas frases trascendentales. Hoy quiero espolear a la esperanza y al futuro que tenemos entre las manos. Se inicia el mes de julio y siento que puedo confiar en sus amplios augurios. Lanzo una jaculatoria al universo lúcido y lumínico para que este mes sea la piedra de toque del cambio. Hablo de mí mismo, perdón por el egocentrismo, pero también le puede servir a alguien. Pido una renovación integral; exijo a ese universo el valor para despojarme de mis miedos y emprender con osadía la lucha para la transformación requerida. Es un impulso arrebatador en esta época de mi vida. Para servir mejor a quienes me rodean y a todo aquel a quien pueda serle útil mi trabajo. Julio es el mes nº 7. Siete son los colores del arco iris; siete, los sonidos musicales; siete, los meses de gestación para que el ser humano pueda vivir fuera del vientre materno; siete, los pecados capitales; siete, las edades del hombre para lograr su madurez, autoridad y libertad; siete, las vidas de los gatos; siete veces el largo de la cabeza es la estatura ideal —si se sobrepasa esta medida no se es armonioso, perfecto, según los parámetros helenos clásicos— y siete son los días de la semana. ¡Hasta siete son los enanitos de Blancanieves!
Conjuro este mes siete para mí, para hacer algo honesto, grande y constructivo en la vida. El nº 7 simboliza también el estado de totalidad, e indica que se ha superado una etapa crucial. Se dice que el mundo fue creado en siete días (uno de ellos para el descanso, también integrador en la actividad: reposo necesario para comenzar de nuevo).
Quiero una nueva vida, no me sonrojo en proclamarlo. Por eso, hoy esta columna es un hechizo. Primero para mí, para que se cumpla este deseo. Y luego para hacer pensar a todos los que aspiran a mejorar.
En siete clasifican también las maravillas del mundo. Siete maravillas multiplicadas por cada una de las vidas.
Tantos fallos cometidos, tantos tropezones, quizá tantas heridas producidas a seres que queremos. Pido perdón por mis errores y prometo resurgir de mis cenizas. Hoy reclamo para mí esta riqueza y esta prosperidad.
Conjuro este mes siete para mí, para hacer algo honesto, grande y constructivo en la vida. El nº 7 simboliza también el estado de totalidad, e indica que se ha superado una etapa crucial. Se dice que el mundo fue creado en siete días (uno de ellos para el descanso, también integrador en la actividad: reposo necesario para comenzar de nuevo).
Quiero una nueva vida, no me sonrojo en proclamarlo. Por eso, hoy esta columna es un hechizo. Primero para mí, para que se cumpla este deseo. Y luego para hacer pensar a todos los que aspiran a mejorar.
En siete clasifican también las maravillas del mundo. Siete maravillas multiplicadas por cada una de las vidas.
Tantos fallos cometidos, tantos tropezones, quizá tantas heridas producidas a seres que queremos. Pido perdón por mis errores y prometo resurgir de mis cenizas. Hoy reclamo para mí esta riqueza y esta prosperidad.