Andalucía sigue encabezando la pobreza en España, aunque ha descendido ligeramente en 2025 respecto al año anterior casi un punto hasta el 34,7 %, y lidera cuatro de los cinco principales indicadores, según la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN Andalucía).
En un comunicado EAPN ha analizado los datos de la Encuesta de Condiciones de Vida, publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que confirman que la pobreza y la exclusión social es un "problema estructural en Andalucía, incluso en un contexto de mejora de los ingresos y de ligera reducción de algunos indicadores".
En 2025, la tasa Arope -personas en riesgo de pobreza o exclusión social- se sitúa en Andalucía en el 34,7 %, frente al 25,7 % de la media estatal.
Aunque el indicador desciende levemente respecto a 2024 (35,6 %), Andalucía mantiene una distancia cercana a los diez puntos con el conjunto del país y lidera cuatro de los cinco principales indicadores de pobreza y exclusión social: tasa Arope, riesgo de pobreza, carencia material y social severa y baja intensidad en el empleo, ha señalado el presidente de EAPN Andalucía, Juan Luis Delcán.
Aumenta la carencia material y social, pese a tener más ingresos
Los datos de ingresos muestran un aumento de la renta neta media por persona en Andalucía, que alcanza los 13.079 euros anuales, frente a los 12.191 de 2024, y también aumenta la renta media por unidad de consumo, que se sitúa en 19.292 euros.
Sin embargo, esta mejora nominal no se traduce en una mejora real de las condiciones de vida, ha apuntado Delcán.

Aunque el SMI y la revalorización de las pensiones han empujado al alza las rentas medias en Andalucía, estas medidas han actuado como un "simple amortiguador", ha apuntado.
La Carencia Material y Social Severa -el indicador que mide la imposibilidad de acceder a bienes y servicios básicos- aumenta en Andalucía del 10,6 al 10,9 %, mientras que en el conjunto del Estado desciende hasta el 8,1 %.
Este dato evidencia una pérdida efectiva de poder adquisitivo, ligada al encarecimiento de la vivienda, la energía y los gastos cotidianos, ha señalado.
La vivienda y el coste de la vida: motores de una exclusión cronificada
El hogar se ha convertido en el principal foco de vulnerabilidad, ya que el 18,7 % de los andaluces no logra mantener su vivienda a una temperatura adecuada y el 14,1 % ya acumula retrasos en el pago de su hipoteca, alquiler o suministros básicos.
Esta asfixia financiera se traduce en un dato "demoledor" y es que el 46,4 % de la población vive sin red de seguridad, incapaz de afrontar cualquier gasto imprevisto.
La exclusión en Andalucía está levantando también un muro de aislamiento social como no poder permitirse calzado adecuado o ropa nueva (10,6 %) convive con la imposibilidad de participar regularmente en actividades de ocio (17,6 %) o algo tan esencial como reunirse con amigos o familiares una vez al mes (12,8 %), ha alertado esta organización social.
Asimismo, ha apuntado que las dificultades para llegar a fin de mes es una realidad cotidiana para una parte muy significativa de la población andaluza, ya que el 27,7 % declara llegar a fin de mes con mucha o con dificultad, y solo el 17,8 % lo hace con facilidad o mucha facilidad, porcentajes claramente peores que los del conjunto del Estado.





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