Agentes de la Policía Nacional han liberado en Zaragoza a una víctima de trata de seres humanos con fines de explotación sexual y han detenido a tres personas como presuntos autores de los delitos de trata de seres humanos y pertenencia a grupo criminal.
Los hechos se produjeron este mes de junio, tras tener diversas informaciones sobre una mujer que podría estar siendo obligada a prostituirse tras ser captada en su país de origen para venir a España con una falsa promesa de trabajo.
La víctima viajó a España en marzo con un hijo menor que no pudo quedarse con ella bajo el pretexto de que el lugar dónde iba a trabajar y residir en Zaragoza no podía alojar a un menor dependiente, por lo que tuvo que dejarlo a cargo de un familiar en Francia, que se desplazó a nuestro país para recogerlo.
Al día siguiente, ya trasladada desde Madrid y alojada en un piso de la ciudad de Zaragoza en el que sería finalmente explotada sexualmente, la mujer que le había pagado el billete le informó de que en realidad iba a tener que dedicarse a la prostitución y que además de mantener contactos sexuales, tendría que atender 4 teléfonos y las páginas web de anuncios de servicios sexuales de esta organización.
En un primer momento ella trató de negarse a realizar este trabajo, pero debido a su situación de extrema vulnerabilidad por encontrarse en un país que no conoce, sin amigos ni otra estructura social de apoyo, sin dinero, y con una deuda que pagar, se vio abocada a permanecer en ese piso para no encontrarse en la calle y sin posibilidad de ir a buscar a su hijo, y así saldar su deuda cuanto antes.

Las condiciones a las que se vio sometida fueron duras. Parecía difícil saldar la deuda ya que esta organización se quedaba con el 50% de todo lo que ganaba con sus servicios sexuales, y la deuda no hacía más que aumentar con cualquier pretexto: le cobraban por trasladarla a citas con clientes en concepto de gasolina, o de salario para el conductor, por uso de sábanas, por las comidas o incluso por materiales necesarios para la realización de esta actividad. Las jornadas eran muy largas, comenzando a las 5 de la madrugada, y terminando a las 2 o 3 de la madrugada, siempre disponible para cualquier cliente y cualquier tipo de práctica sexual para la que fuera requerida.
En un momento dado, encontró un teléfono de ayuda a mujeres que se encontraran en esa situación contra su voluntad, y a causa de su desesperación, llamó a ese número buscando ayuda, aún y cuando le habían dicho que si intentaba irse la delatarían ante la policía española para que la detuviesen y fuese deportada a su país de origen, sin su hijo.
Aprovechando un descuido de sus captores, consiguió escapar con algunos de sus enseres y personarse en la entidad gestora de ese teléfono de ayuda, donde fue recibida y asistida. Posteriormente, acompañada por personal de esta entidad, decidió denunciar estos hechos y ponerlos en conocimiento de la BPEF.
Se iniciaron las gestiones de investigación y comprobación de los hechos, que desembocaron en la detención el pasado tres de junio de 3 personas, dos mujeres y un hombre, como presuntos responsables de estos hechos, acusados de los delitos de pertenencia a grupo criminal y trata de seres humanos con fines de explotación sexual.
Los tres quedaron en libertad tras su declaración al día siguiente ante la Autoridad Judicial competente.





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