La Guardia Civil ha desarticulado una organización criminal presuntamente especializada en robos con fuerza en sucursales bancarias y salones de juego, una operación que se ha saldado con la detención de cinco personas de entre 39 y 52 años, de nacionalidades serbia y española. La investigación, desarrollada por el Área de Delitos contra el Patrimonio de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Albacete, ha permitido esclarecer 52 hechos delictivos cometidos en nueve provincias.
La operación, denominada Otello, comenzó el pasado mes de marzo tras el robo cometido en una sucursal bancaria de Ontur, en Albacete. Según la investigación, los autores fracturaron la puerta de acceso de la oficina, arrancaron la caja fuerte de sus anclajes y la introdujeron en un vehículo de alta gama con placas de matrícula falsificadas. El botín superó los 66.000 euros.
A partir de ese golpe, los agentes centraron sus pesquisas en un grupo criminal asentado en la Región de Murcia, cuyos integrantes presentaban una elevada movilidad geográfica y una notable especialización en este tipo de delitos. La Guardia Civil diseñó entonces un dispositivo dirigido a identificar a todos sus miembros, localizar los inmuebles utilizados como base operativa y recuperar el dinero y los efectos procedentes de los robos.
La investigación permitió constatar que la organización actuaba con una estructura definida y un reparto de funciones entre sus integrantes. Su actividad se centraba principalmente en el robo de cajas fuertes en entidades bancarias y de máquinas de cambio en salones de juego, objetivos que seleccionaban tras estudiar previamente los accesos, las vías de huida y las posibles medidas de seguridad.

Para ejecutar los asaltos, los miembros del grupo fracturaban primero los accesos a los establecimientos y, una vez dentro, utilizaban herramientas hidráulicas para abrir o arrancar las cajas fuertes de sus anclajes. Cuando el tamaño o el peso lo permitían, las trasladaban completas hasta lugares apartados, donde podían abrirlas con más tiempo y menor riesgo de ser sorprendidos.
El grupo adoptaba numerosas medidas para dificultar su identificación. Sus integrantes actuaban encapuchados, con guantes y ropa oscura, y utilizaban vehículos de alta gama previamente sustraídos, a los que colocaban placas de matrícula falsificadas o robadas de otros coches similares. Ese método les permitía desplazarse con rapidez entre provincias y reducir las posibilidades de ser detectados.
La organización disponía además de inmuebles utilizados como bases operativas, conocidos en el argot policial como "nidos". En ellos ocultaban los vehículos sustraídos, herramientas, prendas de ocultación y otros efectos empleados durante los robos. Desde esos puntos planificaban los desplazamientos, preparaban el material y regresaban tras los asaltos para repartir el botín y eliminar posibles vestigios.
Durante la investigación, los agentes comprobaron el elevado grado de planificación del grupo, así como las medidas de seguridad que adoptaban en sus desplazamientos, comunicaciones y reuniones. Esa cautela obligó a los investigadores a prolongar el seguimiento hasta reunir indicios suficientes sobre la identidad de los sospechosos, sus movimientos y los lugares donde escondían el material utilizado.
La fase de explotación de la operación incluyó seis registros, en los que la Guardia Civil recuperó más de 34.000 euros procedentes del último robo atribuido a la organización. Los agentes intervinieron también dos vehículos de alta gama utilizados en los asaltos, tres permisos de conducción falsificados con fotografías de varios detenidos, equipos de transmisión, walkie-talkies, inhibidores de frecuencia y numeroso material de ocultación personal.
Entre los efectos intervenidos figuraban además herramientas habitualmente empleadas en robos con fuerza, como una pinza hidráulica, una radial, cizallas, destornilladores, llaves inglesas, patas de cabra, mazas, hachas y cortafríos. La variedad del material incautado refleja, según los investigadores, la preparación técnica del grupo y su capacidad para adaptarse a distintos tipos de establecimientos.
A los detenidos se les atribuyen 52 ilícitos penales: once robos con fuerza en sucursales bancarias, quince robos con fuerza en salones de juego, dos robos en concesionarios de vehículos, dos sustracciones de vehículos a motor, seis hurtos de placas de matrícula, quince delitos de falsificación documental y un delito de pertenencia a organización criminal. Los hechos se repartieron por nueve provincias: Albacete, Alicante, Almería, Ciudad Real, Cuenca, Granada, Jaén, Murcia y Valencia.
En las distintas fases de la operación Otello participaron efectivos de la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Albacete, con apoyo de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la misma comandancia. Las diligencias fueron instruidas por el Área de Patrimonio de la Policía Judicial de la Guardia Civil albaceteña y coordinadas por la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Hellín.
La autoridad judicial decretó el ingreso en prisión de todos los detenidos vinculados a la organización desmantelada. Con esta actuación, la Guardia Civil da por neutralizado un grupo al que atribuye una intensa actividad delictiva en el sureste peninsular y en varias provincias del interior, caracterizada por la movilidad, la planificación previa y el uso de medios especializados para cometer los asaltos.





San Pedro Alcántara
Guía de San Pedro Alcántara
Comentarios
Aviso





