Valencia es uno de los destinos más elegidas por los turistas de todo el mundo, pero cada vez más personas escogen realizar un circuito alejado de lo común y conocer los sitios donde ocurrieron hechos realmente terribles que no han podido -y posiblemente nunca podrán- ser olvidados por la extrema violencia que se desplegó en ellos.
El crimen del Palacio Valeriola (Calle del Mar)
El 20 de octubre de 1606 apareció brutalmente degollado en su casa don Jerónimo de Valeriola. Por el asesinato fue acusado Cristóbal de Valeriola, hijo de la víctima, y la Justicia lo condenó a muerte; sin embargo, luego se descubrió que, en realidad, el responsable del crimen fue Miguel Pertusa quien, trece años después, en su lecho de muerte, confesó todo. El hombre contó que entró, junto a dos cómplices, en el despacho de la víctima y la mató. En ese punto, la trama se complica, porque el victimario relató que, en realidad, obedecía órdenes de Crisóstomo Ruiz de Lihory, enemigo de la familia Valeriola. Sin embargo, los asesinos no pudieron ser juzgados porque murieron poco tiempo después. El mito popular asegura que el fantasma de Jerónimo vaga todavía por el palacio, lamentando la injusta muerte de su amado hijo.

Palacio de los Catalá de Valeriola
El crimen de la envenenadora (calle Sagunto)
Pilar Prades Expósito Santamaría era una sirvienta analfabeta que, en 1955, a los 26 años, comenzó a trabajar en la casa del matrimonio integrado por Enrique Villanova y Adela Pascual. Su plan era simple: envenenar a su jefa y casarse con el viudo. Poco después, Adela empezó a sentir terribles dolores en todo el cuerpo y terminó falleciendo. El mismo día del entierro, Pilar le dijo a su jefe que ella ocuparía el lugar de su esposa. El hombre quedó horrorizado y la despidió. La envenenadora tuvo suerte y, de inmediato, comenzó a trabajar para la familia Alpere-Greus. Aquí intentó repetir el mismo procedimiento (envenenar a su jefa para casarse con el desconsolado viudo), pero sus nuevos patrones comenzaron a sospechar y decidió conseguir un nuevo empleo en la casa de Manuel Berenguer Terraza, médico militar, y su esposa, Carmen Cid Dumas. Poco después, la mujer empezó a sufrir de diarrea, vómitos y fuertes dolores en todo el cuerpo. Su marido le realizó una prueba y descubrió que la habían envenenado con arsénico. A continuación, el doctor averiguó donde había trabajado su exempleada y se enteró de la muerte de Adela Pascual. Denunció lo ocurrido a la policía, quien exhumó el cadáver de la esposa de Enrique Villanova y luego registró la habitación de Santamaría, donde encontraron un matahormigas compuesto de arsénico y melaza. La sirvienta terminó confesando todo: "Lo compré para eliminar a la carnicera. Después a las otras...". Fue ejecutada el 19 de mayo de 1959 por garrote vil. Tenía solo 31 años.
El crimen de la viuda negra (calle de Calamocha)
Todo comenzó el 16 de agosto de 2017, cuando se encontró el cadáver de Antonio Navarro, un prestigioso y rico ingeniero de 36 años, asesinado brutalmente de siete puñaladas en el garaje del edificio donde vivía con su joven esposa. La policía rápidamente descubrió que los responsables del crimen era María José (Maje) Moreno, de 27 años, mujer de la víctima, y su amante, Salvador Rodrigo Lapiedra, de 47 años, quien, al ser detenido, dijo ser el único culpable del hecho, sin embargo, luego cambió su declaración y confesó que, en realidad, Maje lo había planeado todo. Según su relato, la mujer le dijo que su esposo la maltrataba y la única solución a sus problemas económicos era matarlo porque, si se divorciaba, no podría cobrar pensión ni herencia. Para confirmar sus palabras, llevó a los investigadores al pozo ciego de finca donde había arrojado el arma homicida. En el juicio, que se realizó en 2020, Rodrigo relató cómo ocurrieron los hechos: "Yo había quedado con ella para que no estuviera en la casa cuando lo hiciera. Fui al garaje y me dirigí a la plaza donde Antonio dejaba su auto. Cuando bajó, lo sorprendí y fue todo muy rápido. No me acuerdo. Llevo estos últimos años tratando de olvidarlo". El 16 de noviembre, María Jesús Moreno fue condenada a 22 de cárcel, y su cómplice, a 17.





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