Sólo tres comunidades consideran que disponen de personal sanitario suficiente para realizar cribados de cáncer de mama de forma efectiva, diez creen que con el que tienen cubren parcialmente sus necesidades y el resto lo ven insuficiente, una carencia que podría derivar en retrasos diagnósticos.
Así se desprende del 'Informe de situación de los procesos del programa de cribado de cáncer de mama en España de 2025', elaborado con las respuestas que las comunidades y ciudades autónomas dieron al requerimiento que les hizo el Ministerio de Sanidad el año pasado a raíz de la crisis de los cribados de Andalucía.
Por tanto, es anterior a la decisión de Sanidad para ampliar el rango de edad de la población diana de 50-60 a 45-74 años. Navarra, Castilla y León, Castilla-La Mancha y La Rioja ya tenían incorporado el tramo 45-49 y Galicia el de 70-74, pero ellas, como todas, tendrán seis años para extenderlo al resto.
Protocolos específicos en 14 comunidades
Según el informe, que no cita el nombre de las autonomías, 14 tienen protocolos específicos de cribado, de las que 10 lo han actualizado en los últimos 5 años o lo están haciendo.

En 17 se hace un seguimiento a las que no responden a la invitación inicial enviándoles recordatorios por carta, SMS, llamada telefónica y/o la aplicación móvil del servicio autonómico.
Hasta mes y medio para informar de un negativo y 15 días los positivos
La comunicación de los resultados depende de su sentido: los negativos se notifican fundamentalmente por correo, los positivos que requieren una valoración adicional con pruebas de imagen, mediante llamada telefónica. Cuando el positivo necesita además de una biopsia para confirmar, se opta por la cita presencial.
Casi todas tienen plazos recomendados para informar de los resultados, pero se da una alta heterogeneidad según la autonomía y el diagnóstico: para los negativos, lo más habitual es comunicarlos a las dos semanas, si bien el rango global se mueve de 7 días hábiles hasta mes y medio, "lo que evidencia diferencias organizativas relevantes".
Los positivos tienden a acortarse, y casi la mitad no superan los 15 días, lo que refleja una mayor prioridad ante sospechas de malignidad.
Mientras, ocho no tienen tiempos establecidos para la realización de pruebas de confirmación diagnóstica desde su derivación y en 7 se hacen en los 15 días posteriores.
Posible retraso diagnóstico
Hasta el pasado 31 de diciembre, había 512 técnicos de radiodiagnóstico para realizar mamografías, lo que equivale a 12,86 por cada 100.000 mujeres de la población diana, y 529 radiólogos encargados de leer las pruebas (9,14/100.000). Tres autonomías cuentan con 3 patólogos para el análisis de muestras.
Doce exigen determinados requisitos para poder hacer cribados: a los técnicos de radiodiagnóstico se les pide experiencia con un mínimo en la realización y a los radiólogos en la lectura.
Con estos datos, tres opinan que el personal sanitario del que disponen "cubre totalmente las necesidades" para realizar los cribados de manera efectiva. En 10, lo hacen parcialmente, y otras 5 consideran que es insuficiente.
Entre las carencias que nombran, están la escasez de profesionales disponibles, principalmente radiólogos y patólogos; la falta de exclusividad del personal sanitario para cribados, pues también realizan tareas asistenciales, y la demora para realización de pruebas complementarias.
Y esta escasez de profesionales, especialmente radiólogos, "ocasiona retrasos en la realización de pruebas complementarias adicionales, biopsias y tratamientos, dificultando el cumplimiento de los plazos establecidos para un cribado de calidad, lo que podría conllevar a un retraso en el diagnóstico", advierte el informe.
Ocho comunidades, sin infraestructuras suficientes
Las comunidades cuentan con 309 mamógrafos operativos para el cribado, que hacen de media 6.901,13 pruebas al año.
Pero existen enormes diferencias en los resultados en función de la utilización de aparatos fijos o móviles y de la capacidad de usarlos mañana y tarde o fines de semana: 15 trabajan en doble turno, cinco de ellas también sábados y domingos.
Diez calculan que sus infraestructuras bastan para hacer la prueba de manera efectiva, siete creen que sólo cubren sus necesidades parcialmente y una admite que son insuficientes.
Igualmente, sólo tres disponen de personal suficiente para la gestión del cribado, otras diez consideran que se puede mejorar y cinco lo ven insuficiente. Por ello, la mayoría opina que hay que reforzar el personal administrativo, técnico, informático y epidemiológico para cubrir toda esta actividad.
Con todo, Sanidad concluye que, si bien el programa tiene "un elevado grado de implantación y consolidación en todo el territorio", existen "áreas de mejora para garantizar su efectividad y equidad" y queda evidenciada "la necesidad percibida de mejorar la disponibilidad de recursos materiales y humanos".





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