La playa de Nuevo Portil, en Cartaya (Huelva), acoge este verano una nueva edición de 'Un Baño sin Barreras', un programa de baño asistido que desde hace 27 años facilita el acceso al mar a personas con movilidad reducida o diversidad funcional. La iniciativa, impulsada por los ayuntamientos de Huelva y Cartaya y desarrollada por Cruz Roja, permanecerá activa hasta finales de agosto.
El dispositivo fue presentado por la alcaldesa de Huelva, Pilar Miranda, y la presidenta de Cruz Roja Huelva, Patricia Mauri, acompañadas por representantes municipales, voluntariado, responsables del programa y personas usuarias de entidades sociales. Durante la visita, las autoridades conocieron el funcionamiento del servicio y acompañaron a una de las personas participantes hasta la orilla en una silla anfibia.
Miranda destacó que el programa "representa lo mejor de la colaboración entre administraciones, entidades sociales y voluntariado" y subrayó que la inclusión "se construye con hechos". La alcaldesa recordó además su vinculación con el proyecto desde sus orígenes, cuando lo impulsó desde el área municipal de Servicios Sociales.
La regidora agradeció la labor de Cruz Roja, la colaboración del Ayuntamiento de Cartaya y el compromiso del voluntariado. Según explicó, el programa cuenta actualmente con 24 personas voluntarias y prevé alcanzar cerca de 30 durante la campaña estival.
El servicio, que se presta los martes, miércoles y jueves, ofrece baño asistido, acompañamiento personalizado, transporte adaptado y actividades de convivencia en la playa. Su objetivo es garantizar que las personas participantes puedan disfrutar del ocio y del mar en condiciones de seguridad, autonomía y dignidad.

La presidenta de Cruz Roja Huelva, Patricia Mauri, señaló que el valor del proyecto reside en "transformar lo extraordinario en cotidiano" y en hacer posible que un baño en el mar deje de ser una barrera para quienes viven con diversidad funcional. Mauri destacó también el papel del voluntariado como "corazón y motor" de una iniciativa que combate el aislamiento social y favorece la inclusión comunitaria.
Un dispositivo para más de 300 usuarios
El programa se ha consolidado como uno de los proyectos sociales de referencia del verano onubense. En la edición anterior superó las 300 personas atendidas y este año el dispositivo está preparado para absorber una demanda similar durante los meses de julio y agosto.
Entre las entidades participantes figuran FAISEM, Emera-Conquero, la Residencia de Mayores Santa Marta, Aspapronias y Aspacehu, además de personas inscritas a título individual. La creciente demanda confirma, según la organización, la utilidad de un recurso que combina asistencia, ocio y convivencia.
Para garantizar el servicio, Cruz Roja dispone de anfibuggys, sillas anfibias, vehículos para el traslado del voluntariado y de las personas usuarias, así como material de apoyo como sillas, sombrillas, chalecos salvavidas, gorras y equipamiento específico.
La jornada comienza con la recogida de las personas usuarias en sus domicilios o en las sedes de las entidades colaboradoras. Una vez en la playa, reciben acompañamiento durante toda la actividad, que incluye baño asistido, paseos por la orilla y propuestas adaptadas a sus necesidades.
Tras más de un cuarto de siglo de trayectoria, 'Un Baño sin Barreras' se mantiene como un ejemplo de cooperación institucional y acción social. Su continuidad permite que cada verano decenas de personas puedan acceder a una experiencia de playa segura, inclusiva y compartida.





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