Que entre polvo, arena, una pestaña o una pequeña partícula en el ojo es una situación frecuente y muy molesta. La reacción instintiva suele ser frotarse, cerrar fuerte los párpados o intentar sacar lo que molesta con los dedos, pero precisamente eso es lo que más puede empeorar la lesión. La recomendación general de los profesionales sanitarios del Centro de Salud de San Pedro Alcántara (Costa del Sol) es mantener la calma y actuar con suavidad. En la mayoría de los casos, cuando se trata de un cuerpo extraño superficial, un lavado correcto y unas pocas medidas básicas bastan para resolver el problema. Sin embargo, si el objeto está clavado, si hubo un impacto a gran velocidad o si aparece dolor intenso o visión borrosa, hay que buscar atención médica sin demora. Estas pautas coinciden con las recomendaciones de organismos y centros sanitarios de referencia sobre primeros auxilios oculares.
Lo primero que se debe hacer es lavarse bien las manos con agua y jabón. Después conviene parpadear varias veces, porque el lagrimeo natural puede ayudar a expulsar partículas pequeñas. Si la molestia continúa, se recomienda mirar el ojo en un lugar bien iluminado o pedir ayuda a otra persona. Se puede bajar con cuidado el párpado inferior y mirar hacia arriba, o levantar suavemente el superior y mirar hacia abajo para comprobar si la partícula está en la superficie o en el interior del párpado. Si la persona lleva lentillas, debe retirarlas antes del lavado, ya que a veces el objeto queda atrapado debajo y además la lente puede aumentar la irritación.

Para limpiar el ojo, lo más aconsejable es usar agua limpia templada o suero fisiológico. Hay que mantener el ojo abierto y dejar caer un chorro suave, sin presión, desde el lagrimal hacia fuera o directamente sobre la superficie ocular. Puede hacerse con un vaso limpio, una ducha con agua templada o bajo el grifo, siempre evitando que el chorro sea fuerte. El objetivo no es rascar ni arrastrar con fuerza, sino dejar que el agua lave y expulse la partícula. Si se trata de polvo, arena o una pestaña, esta medida suele ser suficiente. En algunos casos, aunque el cuerpo extraño ya haya salido, puede quedar una sensación de arenilla durante varias horas por una pequeña erosión superficial.
No siempre hay que intentar sacarlo en casa. Si el objeto está clavado, si parece incrustado en la parte coloreada del ojo o en la córnea, si es un fragmento de metal, vidrio o madera, o si el accidente ocurrió al martillar, serrar, soldar o usar herramientas eléctricas, lo prudente es no manipular el ojo. Tampoco debe intentarse extraer si hay sangrado, incapacidad para abrir el ojo, visión borrosa, mucha sensibilidad a la luz, dolor intenso o sensación de que algo sigue dentro después de un lavado correcto. En esas situaciones el Centro de Salud de San Pedro Alcántara (Costa del Sol) aconseja cubrir el ojo sin apretar y acudir a un servicio de urgencias o valoración oftalmológica cuanto antes.
También es importante saber qué no se debe hacer. No hay que frotarse el ojo, porque eso puede rayar la córnea o clavar más el cuerpo extraño. No se deben usar pinzas, bastoncillos, servilletas ásperas ni objetos puntiagudos para intentar retirarlo. No conviene tocar el globo ocular con las uñas ni aplicar colirios antibióticos, anestésicos o remedios caseros sin indicación médica. Si se sospecha una herida penetrante, tampoco se debe presionar el ojo ni lavarlo con insistencia. En caso de contacto con productos químicos, la actuación cambia: hay que lavar de inmediato con abundante agua durante al menos veinte minutos y acudir después a urgencias, sobre todo si se trata de lejía, limpiadores fuertes o disolventes.
Después de sacar la partícula, lo normal es que el ojo mejore poco a poco con reposo, sin frotarlo y evitando lentillas y maquillaje hasta que desaparezca la irritación. Si al cabo de 24 horas persisten el dolor, el enrojecimiento, el lagrimeo o la sensación de cuerpo extraño, conviene consultar, porque puede haber una erosión corneal o restos que necesiten extracción profesional. Como medida de prevención, los sanitarios insisten en usar gafas protectoras al cortar, lijar, taladrar o trabajar con productos químicos. En resumen: manos limpias, nada de frotar, lavado suave con agua o suero y consulta urgente si hay dolor fuerte, mala visión o sospecha de objeto incrustado. Actuar bien en los primeros minutos ayuda mucho a evitar complicaciones y a proteger la vista.





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