España no ha vivido este viernes una simple acumulación de noticias, sino una advertencia. La presión migratoria en
Ceuta, el cambio brusco del tiempo, los incendios forestales, el repunte del euríbor y una cadena de sucesos judiciales y sociales han dibujado una jornada que funciona casi como metáfora del país que llega al final del verano: tensionado, vulnerable y obligado a responder al mismo tiempo a emergencias humanas, ambientales y económicas.