Ante el debate sobre la posible inclusión de la anguila en el LESPRE, WWF apoya esta decisión y pide a las administraciones medidas para su recuperación. La organización denuncia que la anguila se encuentra fuera de sus límites biológicos de seguridad e insta a las administraciones competentes a que una vez protegida se elabore una estrategia integral y transversal ambiciosa para abordar y hacer frente a todas las amenazas que afectan a esta especie que sirva de ejemplo para que otros países europeos la protejan y restauren sus hábitats. La prohibición de su pesca, el control del tráfico ilegal y la demolición de obstáculos en los cursos bajos de los ríos son fundamentales para superar la crisis profunda que sufre la especie.
La alta demanda del mercado, sumada a la inacción de las administraciones por la falta de voluntad política para detener su declive continuado ha llevado a la anguila europea a una situación dramática. Desde el año 2008 está declarada como "En peligro crítico de extinción" por la UICN. Su área de distribución en España ha sufrido una reducción de casi el 90% con respecto a la superficie original, debido a la pérdida y fragmentación de su hábitat. Su situación en el continente europeo sigue la misma tendencia negativa.
Desde que se agudizó el declive de la especie hace más de una década, la Comisión Europea (CE) recomendó a los Estados miembros la aprobación de planes de gestión de la especie. Sin embargo, a pesar de la aprobación de estos planes nacionales (y en España, también autonómicos) la especie se encuentra ya fuera de sus límites biológicos de seguridad, según el Consejo Internacional para la Exploración del Mar (ICES). Por ello, desde 2021 este organismo recomienda "cero capturas" de anguila europea, es decir, un cierre completo de las pesquerías europeas para todas las temporadas de pesca, ya sea comercial o de recreo, en todos los hábitats potenciales y estadios de vida, incluyendo las capturas para repoblación y acuicultura.
Esta situación ha llevado en España a la inevitable propuesta para su inclusión en el Listado de Especies en régimen de Protección Especial (LESRPE) por parte de la ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, lo que implicaría prohibir su pesca en España. Varias instituciones han ido tomando medidas en esta dirección en los últimos años, como en Andalucía y, recientemente, en el País Vasco han cerrado las pesquerías de angula en la vertiente atlántica.

Sin embargo, WWF alerta de que para salvar a esta especie de la extinción además de su inclusión en el listado y la prohibición de su pesca en España deben abordarse con urgencia ya muchas otras amenazas que afectan a su estado de conservación y a la conectividad entre sus hábitats.
Por ello, la organización pide al Ministerio para la Transición Ecológica y el reto Demográfico que lidere y trabaje junto con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, las Confederaciones Hidrográficas y las Comunidades Autónomas en una estrategia integral ambiciosa para abordar y hacer frente a todas las amenazas que afectan a la especie que sirva de ejemplo para que otros países europeos protejan esta especie y restauren sus hábitats. Esta estrategia debe incluir las siguientes medidas para la recuperación de la anguila europea:
Impulsar acciones de restauración del hábitat —con prioridad en la recuperación de humedales costeros y la eliminación o permeabilización de obstáculos en los ríos, comenzando por los tramos bajos— e incorporarlas como prioridad con presupuesto suficiente en el Plan de Restauración Nacional y la Estrategia Nacional de Restauración de Ríos. Asimismo, los planes hidrológicos deben garantizar los caudales y la calidad del agua necesarios, identificar y eliminar puntos negros de mortalidad no natural, y reconocer como zonas protegidas las aguas de transición y las áreas de entrada en desembocaduras, con una coordinación efectiva entre el dominio público hidráulico y el marítimo-terrestre.
En materia de pesca, la organización reclama el cierre total de las pesquerías comerciales y recreativas conforme a las recomendaciones del ICES, defendiendo esta moratoria en el Consejo Europeo para su extensión a toda la UE y promoviéndola también en la Comisión General de Pesca del Mediterráneo (FAO). Este cierre debe ir acompañado de un plan de transición para la pesca artesanal, con compensaciones económicas justas y la participación del sector en el seguimiento, la vigilancia y la restauración de sus hábitats.
WWF pide además reforzar de forma decidida la lucha contra la pesca y el tráfico ilegales, mejorando la coordinación, formación y recursos —especialmente en el SEPRONA y la Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (UCOMA). También demanda fortalecer a la fiscalía y a los juzgados. En línea con ICES, solicitamos la suspensión de capturas destinadas a repoblación por su ineficacia.
Finalmente, WWF pide reforzar la protección internacional en el marco de CITES ante el fraude del etiquetado entre especies, intensificar el control de especies exóticas invasoras que dañan a la anguila (como el cangrejo azul y el siluro) y poner en marcha campañas de sensibilización y educación para reducir la demanda de consumo, mantener la cultura asociada a la especie y vincular a la sociedad y a los pescadores —con compensación— en el seguimiento científico y la conservación de esta especie.
"La situación de la anguila europea es crítica y cada temporada perdida acerca la especie a un punto de no retorno. Pedimos a todas las administraciones una respuesta coordinada para liderar una estrategia integral que impulse la acción a escala europea", afirma Juan Carlos del Olmo, secretario general de WWF.





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