«SE ESCUCHÓ un intenso tiroteo en el interior del centro educativo» y el ejército rodeó el complejo, de donde fueron evacuados los heridos. Un portavoz del principal grupo talibán paquistaní, el TTP, reivindicó el ataque y ha asegurado que dieron instrucciones de no dañar a los menores. Sin embargo, fueron los más perjudicados; la comunidad internacional está escandalizada por la muerte de alrededor de 150 infantes, vida más o vida menos. ¿A quién le importan esos tiernos corazones masacrados? El primer ministro de Pakistán tildó de "tragedia nacional" el ataque y agregó que "la pérdida de niños inocentes es la pérdida de una nación". Los colegios suelen ser objetivo de los talibanes en Pakistán, en especial las escuelas para niñas, al igual que las instalaciones militares. Esta ha sido la más horrorosa noticia de los últimos días, escupida como lava de dragón por los teclados de los periodistas de las agencias de información. Las demás crónicas y sucesos tampoco tienen desperdicio: Un tal Man Haron Monis, de 50 años, es acusado de agresión sexual y del asesinato de su exmujer. El secuestro en una cafetería de Sídney causa tres muertos. Dos rehenes mueren en un intento de rescate de EE UU en Yemen. Hallado un niño después de 4 años secuestrado tras una falsa pared; el chico de 13 años alertó a su madre por mensajes de texto y el padre del niño y varias personas más han sido detenidas en EE UU. Halladas muertas miss Honduras y su hermana tras ser raptadas; la policía detiene a dos sospechosos, uno, el novio de una de ellas... Leve muestrario del noticiario.
Así está el mundo. Dominado por la aberración de talibanes, de deseperados de la vida y de dementes. Abrir el periódico cada mañana es toparse de bruces con una realidad nefasta, cruórica y aberrante que pretendemos disimular o ignorar. Por otro lado, hoy la macroeconomía no es más que un reflejo de tal desbaratado clima humano, y nadie es capaz de armonizar una distribución internacional de la riqueza. Por si fuera poco, se utiliza a la medicina y a la salud para generar dividendos, sin importar las muertes que produzca. A los líderes solo les queda la opción de unirse en una ONU transformada y verdaderamente democrática por sufragio universal. Cuando eso sea lo normal, el escándalo será lo realmente anecdótico.