Agentes de la Policía Nacional en Sevilla, en el seno de la Operación Acteón, detuvieron el pasado lunes a un varón al que se le imputan un total de 106 delitos de descubrimiento y revelación de secretos y uno de agresión sexual.
El detenido, al que se le han incautado un total de 3 teléfonos móviles y 1 tablet, fue puesto a disposición de la Autoridad Judicial quien decretó su inmediato ingreso en prisión.
Una ardua investigación
La investigación se inició a raíz de la detención de un varón el pasado junio de 2025, cuando este fue descubierto grabando con su teléfono móvil en un probador de ropa de una famosa tienda de un centro comercial de Sevilla.
La víctima y requirente, una turista alemana que se encontraba probándose ropa, se percató de que un teléfono móvil asomaba por debajo de la pared de separación del probador contiguo. La turista alertó al personal de tienda que inmediatamente llamó a la Policía Nacional, la cual procedió a recopilar información e interceptar al individuo.
Esta persona, sorprendida por la acusación de la mujer, acabó siendo detenida, llegando en ese mismo momento a apagar el teléfono móvil, negándose a mostrar las imágenes a los agentes e intentando entorpecer en todo momento la labor policial, así como dificultar las pesquisas tendentes a esclarecer los hechos denunciados por la víctima.

Una vez fue puesto a disposición judicial, la autoridad judicial decretó su libertad y ordenó a la Policía Nacional que accedieran al contenido del teléfono móvil, para su análisis.
Sorpresa para los investigadores
Los agentes investigadores, una vez consiguieron desbloquear el teléfono tras un proceso laborioso, se mostraron sorprendidos por lo hallado en su interior. El investigado había grabado más de 150 videos en lugares donde la intimidad de estas mujeres debería estar reservada.
El a la postre detenido, disponía de grabaciones de 94 mujeres jóvenes en diferentes probadores de ropa de un conocido centro comercial sevillano, mientras se desvestían, entre diciembre de 2024 y junio de 2025.
Su "modus operandi" consistía en una vez finalizaba su jornada laboral, dirigirse a las tiendas y colocarse en el interior de uno de los probadores, para grabar con su teléfono móvil desde la parte inferior de la pared de separación o a través de un respiradero del probador contiguo.
Además de grabar en los probadores, también se dedicó a grabar en los pasillos de algunas tiendas a las clientas que le parecían más atractivas, activando la cámara de su teléfono móvil y con disimulo, portando el teléfono móvil en la mano, acercarse a ellas y grabarles por debajo de la falda o vestido o simplemente enfocando a sus zonas erógenas.
No sólo grababa a mujeres en los probadores
La realidad es que la actividad delictiva del citado individuo iba más allá. Este había grabado a sus vecinas a través de las ventanas, e incluso a sabiendas de que iban a pasar por algún lugar del bloque de pisos donde residían, les colocaba en el suelo una cesta de ropa con el teléfono móvil camuflado en el interior para grabarles por debajo de su falda al pasar.
También llegó a grabar en su propio domicilio desde el verano de 2022, colocando cámaras en el baño e incluso en un dormitorio, grabando desnudas incluso a mujeres de su ámbito más próximo.
Una de las víctimas que pudo ser identificada, lo denunció no solo por grabarla en la intimidad, sino también por abusar sexualmente de ella en 2022, días después de haber sido grabada. La víctima confesó no haberlo denunciado en su momento por temor a no ser creída y aprovechó su descubrimiento para denunciarlo también por esos hechos.
El descubrimiento de su actividad fue una sorpresa para las víctimas que lo conocian y sus familiares, pues aparentaba ser una persona muy formal y nunca se pudieron imaginar a qué se dedicaba en su tiempo libre.
Las afectadas han celebrado con gran satisfacción esta decisión judicial que ha sido fruto de una ardua investigación policial.
Parafilias - Voyerismo
Este tipo de conductas es una parafilia denominada Voyerismo, entendido como la observación no consentida de terceros en contextos privados o íntimos con finalidad de satisfacción personal o sexual. Estas conductas suponen un riesgo para la intimidad, la integridad psicológica y la seguridad de las víctimas, especialmente cuando existe reiteración, ocultación o utilización de medios tecnológicos. El individuo con el tiempo puede evolucionar y no conformarse solo con mirar, por ello, su detección por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad es una prioridad.
Cabe destacar que la pena por cada delito de Descubrimiento o Revelación de Secretos es de uno a cuatro años, agravándose en caso de que las víctimas sean menores de edad.





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