Melilla ha vivido otra noche de calma en su perímetro fronterizo con Marruecos después de varios días marcados por la presión migratoria y por las restricciones en el paso de Beni Enzar, el único puesto fronterizo operativo entre la ciudad autónoma y el país vecino. La tranquilidad registrada durante la madrugada ha permitido mantener el tránsito de vehículos y peatones bajo un dispositivo controlado, con prioridad para los viajeros de la Operación Paso del Estrecho que permanecían pendientes de cruzar hacia Marruecos.
Fuentes policiales y los datos difundidos por la Delegación del Gobierno apuntan a una situación de fluidez en la frontera, aunque el funcionamiento continúa condicionado por criterios de seguridad. La reapertura del paso se realiza de forma gradual y con controles reforzados, después de que la frontera permaneciera cerrada durante cerca de día y medio como consecuencia de los intentos de entrada irregular registrados en distintos puntos del perímetro.
Durante la madrugada, el paso fronterizo ha estado centrado principalmente en los vehículos vinculados a la Operación Paso del Estrecho, el dispositivo estival que canaliza cada año el viaje de miles de ciudadanos residentes en Europa que se desplazan hacia el norte de África durante el periodo vacacional. La prioridad se ha establecido para evitar nuevas acumulaciones de coches y familias en las explanadas próximas a la frontera, donde en los días anteriores llegaron a concentrarse cientos de viajeros.
Un paso gradual y vigilado
El tránsito de vehículos se está organizando en grupos reducidos para facilitar los controles y garantizar que la circulación se mantenga ordenada. En algunos momentos, los coches han avanzado hacia la zona de seguridad en tandas limitadas, mientras los carriles operativos permanecían bajo supervisión policial. Esta fórmula busca compatibilizar la necesidad humanitaria de permitir el paso de los viajeros en tránsito con la obligación de preservar la seguridad en un entorno fronterizo que ha vivido jornadas de elevada tensión.

Vehículos en tránsito avanzan de forma ordenada en el entorno de Beni Enzar, donde Melilla mantiene controles reforzados y prioridad para los viajeros de la Operación Paso del Estrecho
La zona peatonal también se mantiene activa bajo criterios de gradualidad. Aunque se han aplicado restricciones en determinados momentos, el objetivo de las autoridades es permitir el cruce de forma ordenada tanto a los viajeros vinculados a la OPE como a residentes que deben desplazarse entre ambos lados de la frontera. La normalización completa, sin embargo, dependerá de la evolución de la situación en el perímetro y de la valoración de los responsables de seguridad.
La calma de las últimas horas contrasta con las noches anteriores, cuando se registraron intentos de entrada por parte de grupos de jóvenes migrantes en diferentes puntos de la valla. Aquellos episodios obligaron a reforzar la presencia de la Guardia Civil y la Policía Nacional, a cerrar temporalmente el paso fronterizo y a establecer medidas de contención para evitar situaciones de riesgo tanto para los agentes como para las personas concentradas en la zona.
La OPE, prioridad en plena temporada estival
La Operación Paso del Estrecho añade presión logística a una frontera especialmente sensible durante el verano. Muchos viajeros llegan a Melilla en barco desde la Península y continúan su ruta por carretera hacia Marruecos, por lo que cualquier interrupción en Beni Enzar puede provocar esperas prolongadas, retenciones y dificultades para familias que viajan con menores, personas mayores o vehículos cargados para desplazamientos de larga distancia.
Por esa razón, la Delegación del Gobierno ha defendido la prioridad otorgada a los vehículos en tránsito como una medida de carácter humanitario y operativo. La reapertura progresiva busca aliviar la acumulación de viajeros sin relajar los controles de seguridad, especialmente después de los episodios que obligaron al cierre temporal del paso. La coordinación con las autoridades marroquíes sigue siendo uno de los elementos centrales del dispositivo.
El objetivo inmediato es consolidar la normalidad en la frontera y evitar que se repitan las escenas de bloqueo vividas en los días anteriores. Aunque el perímetro se mantiene tranquilo, los cuerpos de seguridad continúan desplegados en los puntos considerados sensibles y la evolución se evalúa de manera permanente. La reapertura total del paso dependerá de que la calma se mantenga y de que el flujo de viajeros pueda absorberse sin incidentes.
La frontera de Melilla afronta así una fase de transición entre la emergencia de los últimos días y la recuperación de la actividad habitual. La noche tranquila supone un alivio para los viajeros y para los efectivos desplegados, pero las autoridades mantienen la prudencia. En plena temporada de desplazamientos estivales, Beni Enzar vuelve a funcionar como un punto estratégico en el tránsito entre Europa y el norte de África, con una prioridad clara: facilitar el paso de quienes siguen viaje sin comprometer la seguridad del perímetro.





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