El proyecto CARCAVA, desarrollado por la Universidad de Córdoba, ha recibido una mención especial en el II Premio Internacional de Investigación Técnica y Científica en el Cultivo Permanente Leñoso, impulsado por la Fundación Caja Rural de Jaén a través del Laboratorio Olivarum. La distinción reconoce la aportación de esta investigación al conocimiento y la protección del olivar mediterráneo frente a uno de sus problemas más persistentes: la erosión del suelo.
La entrega de los galardones tendrá lugar el próximo 16 de septiembre y reunirá trabajos centrados en los principales retos del cultivo leñoso permanente. En el caso del proyecto cordobés, el jurado ha valorado especialmente su combinación de investigación científica, tecnología aplicada y transferencia directa al sector agrario.
La erosión, una amenaza silenciosa para el olivar
Las cárcavas, surcos profundos abiertos por la acción del agua, constituyen una de las amenazas más graves para el olivar de la campiña andaluza. En episodios extremos de lluvia, la erosión hídrica puede superar las 50 toneladas de suelo por hectárea y año, con efectos sobre la productividad de las explotaciones y sobre la calidad del agua en ríos y embalses. El avance del cambio climático, asociado a lluvias más intensas en el Mediterráneo, aumenta además la vulnerabilidad de estas zonas agrícolas.
El proyecto, financiado por la Consejería de Universidad, Investigación e Innovación de la Junta de Andalucía dentro del programa de Proyectos de Excelencia PAIDI 2020, fue impulsado por el grupo de investigación Hidrología e Hidráulica Agrícola de la Universidad de Córdoba. Su objetivo ha sido medir el alcance del problema, identificar sus causas y ofrecer soluciones útiles para agricultores y gestores del territorio.

Para ello, el equipo combinó vuelos con dron, tecnología LiDAR aerotransportada, imágenes de satélite de alta resolución y algoritmos de aprendizaje automático. La investigación analizó más de 300 parcelas de olivar con distintos tipos de suelo y sistemas de manejo, y desarrolló modelos capaces de predecir con gran precisión la presencia de cárcavas en el territorio.
El resultado principal es la primera cartografía regional de alta resolución de la red de cárcavas del olivar mediterráneo en la cuenca del Guadalquivir. El mapa identifica más de 8.400 kilómetros de canales erosivos, una extensión que permite dimensionar la magnitud de un fenómeno que afecta directamente a la sostenibilidad de uno de los cultivos más representativos de Andalucía.
Una herramienta digital para anticiparse al riesgo
Uno de los hallazgos más relevantes del proyecto es que el volumen de agua que converge en cada punto del terreno resulta determinante para explicar la aparición de cárcavas, incluso por encima de otros factores como la pendiente o el tipo de suelo. La investigación también ha identificado umbrales de lluvia especialmente sensibles: episodios superiores a 13 milímetros diarios y, sobre todo, los que superan los 20 milímetros diarios elevan de forma significativa el riesgo de erosión.
La información generada se ha integrado en una plataforma web de acceso libre que permite consultar el riesgo erosivo de cualquier parcela de olivar de Andalucía. La aplicación ofrece al usuario una estimación del peligro de formación de cárcavas, la posible localización de canales activos y recomendaciones de manejo adaptadas a las condiciones de cada finca.
Entre las medidas evaluadas, las cubiertas vegetales entre calles han demostrado una buena relación coste-beneficio para reducir la escorrentía y el arrastre de sedimentos en parcelas con riesgo moderado. Para casos más graves, el proyecto ha trabajado también con sistemas de diques modulares apilables que permiten intervenir cárcavas activas sin recurrir a maquinaria pesada.
Un equipo con proyección internacional
El proyecto ha sido dirigido por Adolfo Peña, profesor del Departamento de Ingeniería Rural, Construcciones Civiles y Proyectos de Ingeniería de la Universidad de Córdoba y codirector del grupo de investigación Hidrología e Hidráulica Agrícola. La investigadora Paula González Garrido ha desarrollado una parte central del trabajo científico dentro de su tesis doctoral, combinando modelización mediante inteligencia artificial y análisis hidrológico de la red de cárcavas a escala regional.
El proyecto CARCAVA fue dirigido por el profesor del Departamento de Ingeniería Rural, Construcciones Civiles y Proyectos de Ingeniería de la Universidad de Córdoba y codirector del grupo de investigación Hidrología e Hidráulica Agrícola, Adolfo Peña, con más de tres décadas de trayectoria en hidrología de cuencas y procesos erosivos en sistemas agrícolas mediterráneos. Además, la investigadora clave del proyecto ha sido Paula González Garrido, doctoranda que realiza su tesis doctoral en el marco de esta iniciativa. Concretamente, su trabajo ha constituido el núcleo científico del proyecto, combinando la modelización mediante inteligencia artificial y el análisis hidrológico de la red de cárcavas a escala regional. El proyecto contó además con la participación de personal al investigador de los grupos AGR-127, AGR-124 y TEP-178 de la UCO, así como con la colaboración internacional de los profesores Matthias Vanmaercke y Jean Poesen, ambos de la Universidad KU Leuven (Bélgica), siendo este último una de las figuras de referencia mundial en investigación sobre erosión hídrica y geomorfología.





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