Madrid se convirtió en una de las localidades más elegidas por los turistas de todo el mundo que buscan emociones fuertes y quieren descubrir lugares donde ocurrieron sucesos tan horrendos que han quedado grabados a fuego en la historia haciendo que, aunque pasaran décadas de lo ocurrido, incluso hoy sigamos hablando de ellos.
El crimen de la viuda (calle Fuencarral)
El feroz fuego que consumía los balcones de un departamento del número 109 de la calle Fuencarral hizo que dos guardias irrumpieran en el lugar. Allí encontraron el cuerpo apuñalado y a medio quemar de una viuda llamada Luciana Borcino. Inconsciente en el piso de la cocina estaba su criada, Higinia Balaguer. Lo ocurrido se convirtió en un fenómeno de la prensa, haciendo que el mismísimo Benito Pérez Galdós cubriera la noticia, escribiendo: "Estamos ahora los españoles bajo la influencia de un signo trágico. Los grandes crímenes menudean. En vano se buscarían en la prensa acontecimientos políticos o literarios. Los periódicos llenan las columnas con relatos del crimen de la calle de Fuencarral… Los reporteros y noticieros, en vez de pasarse la vida en el salón de conferencias, visitan los juzgados a todas horas". La criada fue detenida y finalmente confesó que había matado a su patrona luego que ésta se enojara porque le había roto un jarrón. Galdós describió a la victimaria de una manera impecable: "Es de complexión delicada, estatura airosa, tez finísima, manos bonitas, pies pequeños, color blanco pálido, pelo negro (pero) el perfil resulta siniestro, pues siendo los ojos hermosos, la nariz perfecta con el corte ideal de la estatutaria clásica, el desarrollo excesivo de la mandíbula inferior destruye el buen efecto de las demás facciones... Vista de perfil y aun de frente, resulta repulsiva… Los ojos hundidos, negros, vivísimos cuando observa atenta, tienen algo del mirar del ave rapiña". El 29 de julio de 1890, Balaguer fue ejecutada por garrote vil.

Muchedumbre aguardando la salida de las procesadas por el crimen de la calle de Fuencarral de la cárcel de mujeres
El crimen de la criada (calle Fuencarral)
El 22 de junio de 1902, Manuel Pastor, que vivía en el número 45 de la calle de Fuencarral, fue asesinado a golpes de plancha y luego estrangulado por su criada, una joven de 21 años llamada Cecilia Aznar, quien huyó a Cataluña con el dinero robado a su patrón. Pocos días después fue detenida y condenada a muerte, pero el Rey le conmutó la pena por 30 años de cárcel. La mujer logró escapar de prisión junto a una compañera. El diario ABC relató la fuga: "Entre ambas arrancaron un montante de la escalera, se descolgaron hasta el primer peldaño, descendieron al patio de entrada, pasaron al de la iglesia, cuya puerta no había sido cerrada, por descuido, sin duda, y sin perder momento encaramáronse a una ventana y desde allí a la tapia del patio del lavandero". Al día siguiente fueron detenidas y confesaron que "a la fuga solo las había impulsado el anhelo de gozar de libertad durante un día o dos, y añadió Cecilia que además ella había querido demostrar a sus guardianes lo inútiles que eran llaves y cerrojos para aprisionarla". En 1937, tras cumplir su condena en prisión, Aznar fue liberada y nunca más se supo de ella.
El crimen del capitán Sánchez (Calle de Santa Cruz de Marcenado)
La historia ocurrió en 1913. El capitán Manuel Sánchez López prostituía a su hija, una joven llamada María Luisa, para ganar dinero y poder pagar sus cuantiosas deudas de juego. Cuando se enteró que un rico empresario llamado Rodrigo García Jalón quería desposarla a su heredera, lo mató y descuartizó, luego cocinó el cuerpo y tiró los restos por las cañerías de su vivienda. La familia del hombre asesinado denunció su desaparición y la policía terminó arrestando a Sánchez y su hija. El abogado defensor del militar lo definió como "un psicópata sexual, un erotómano celoso, un vesánico perteneciente al grupo de los perseguidos", tratando de mostrarlo como una persona que no era responsable de sus actos; por su parte, el letrado de María Luisa expresó que la joven "nunca tuvo padre. Fue educada para el crimen y obró por miedo insuperable". El 3 de noviembre de 1913, el militar fue ejecutado de cinco tiros: tres en el pecho y dos en la cabeza. Su hija, encerrada en un psiquiátrico, murió doce años después.
El crimen de la prostituta (finca La Hinojosa)
El 13 de agosto de 1969 un bombero encontró dentro de una tinaja el cuerpo de Natividad Romero Rodríguez, de 28 años, nacida en Siles. Era viuda de un militar norteamericano de apellido Payne destinado a la base de Torrejón de Ardoz que había muerto en Vietnam. La policía descubrió que la joven era prostituta y, para atraer a sus clientes, se hacía pasar por estadounidense usando documentación falsa y acento inglés. Gregorio Ávila Sotocal, un conocido macarra madrileño de 28 años, confesó ser el responsable del asesinato. Según el diario "El Español", el hombre dijo: "¡Pues sí, señor, lo hice! Ella se reía de mí. Le eché las manos al cuello, apreté... Primero me pareció que estaba desmayada y la golpeé en la cara, gritándole para que volvieran en sí. Luego vi que estaba muerta...". Sin embargo, llevado al juicio, aseguró que había mentido y los magistrados lo liberaron, diciendo que, según las pruebas presentadas, no tuvo "intervención directa ni indirecta en la muerte de la citada, ni en la ocultación del cadáver". El crimen nunca se resolvió.





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