El ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, han participado este jueves en el acto conjunto 'Conectando Cultura y Economía Social: bases para una agenda común', un espacio de encuentro donde han dialogado con múltiples entidades y proyectos culturales de la economía social.
El encuentro supone una alianza institucional entre Ministerios para la creación, por iniciativa del Ministerio de Cultura y con el apoyo del Ministerio de Trabajo, de una agenda compartida y específica de economía social para la cultura: la 'Agenda de la Economía Social en la Cultura', en el marco del Plan de Derechos Culturales del Ministerio de Cultura.
Su objetivo es fortalecer estos modelos para garantizar la cultura como derecho, mejorar la sostenibilidad del tejido cultural y democratizar la producción y el acceso a la cultura. El desafío es que se convierta en una agenda de trabajo útil, que priorice de forma correcta y realista, que se apoye en la evidencia y que incorpore las voces que conforman el sector.

Para que esta agenda sea útil, la voluntad de ambos Ministerios es que sea construida con el sector y desde la experiencia real. En este sentido, Ernest Urtasun ha indicado que "queremos que esta agenda sirva para reforzar proyectos culturales más sostenibles, para ampliar derechos, para dar estabilidad a muchas trayectorias profesionales, para fortalecer el tejido cultural en barrios, pueblos y ciudades, y para reconocer algo que ya está ocurriendo: que la economía social ya está haciendo cultura, ya está generando innovación, ya está produciendo comunidad, ya está creando valor cultural y social en todo el territorio".
Por su parte, Yolanda Díaz ha afirmado que "si algo nos enseña esta jornada es que no se puede diseñar política cultural sin contar con quienes sostienen sus proyectos día a día; porque garantizar derechos culturales también pasa por asegurar condiciones dignas para quienes crean, producen, gestionan y hace posible la cultura".
Uno de los muchos valores de estas entidades es que "actúan como infraestructura cultural de proximidad: sostienen el acceso a la cultura en barrios y municipios, fortaleciendo ecosistemas locales y el tejido asociativo", ha recordado Díaz.

En el acto, moderado por la secretaria de Estado de Economía Social, Amparo Merino, han participado diversos representantes de entidades culturales que han compartido las necesidades y retos que afrontan hoy estas empresas pertenecientes al tejido de la Economía Social.
En el diálogo que han mantenido las entidades con ambos ministros se han abordado los puntos en común para trabajar en un horizonte de intereses compartidos que dé apoyo y respuestas realistas a las barreras que hoy impiden su pleno desarrollo y velen por su continuidad.
Compromiso con el empleo cultural
"Hoy el objetivo es ordenar prioridades para poder abordarlas", ha dicho la titular de Trabajo, quien ha recordado que "fortalecer la Economía Social es fortalecer derechos culturales y, al mismo tiempo, el empleo y tejido productivo. Cooperativas, sociedades laborales y otras entidades de la economía social son todos proyectos que aportan continuidad, corresponsabilidad, arraigo territorial y una manera distinta de organizar el trabajo cultural".
La vicepresidenta se ha comprometido a continuar dialogando y a mejorar la coordinación entre políticas culturales y de Economía Social, "para que la respuesta pública esté a la altura del valor social de la cultura".
Por su parte, Ernest Urtasun ha señalado que "cuando hablamos de cooperativas, de sociedades laborales, de asociaciones, o de centros especiales de empleo de iniciativa social, no estamos hablando solo de formas jurídicas; estamos hablando de modelos que ponen en el centro a las personas trabajadoras, que favorecen la participación democrática, que ayudan a ganar autonomía frente a lógicas puramente especulativas, y que muchas veces generan una relación mucho más estrecha con la comunidad y con el derecho de acceso a la cultura". Y ha añadido que "en definitiva, estamos hablando de modelos que permiten responder a una pregunta decisiva: no solo qué cultura queremos, sino qué economías hacen posible esa cultura".





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