Palma de Mallorca es una de las localidades más bellas de España y, de enero a diciembre, recibe la visita de miles de personas provenientes de todo el mundo que quieren conocer las maravillas que tiene para ofrecerles, sin embargo, con el paso del tiempo creció el turismo "negro", hombres y mujeres que viajan hasta aquí solo para visitar los lugares donde se cometieron crímenes horribles.
El panadero que se volvió asesino en serie (calle Hort de Moranta)
El 21 de febrero de 1951 fue ejecutado en Palma de Mallorca, por garrote vil, Pedro Tudurí Vidal, un hombre de 40 años que mató a tres personas, luego las descuartizó y calcinó sus cuerpos en el horno del negocio donde trabajaba.
Aunque su oficio era panadero, ante la falta de oportunidades laborales, Vidal aceptó un empleo en una tintorería ubicada en el Pasaje Hort de Moranta; sin embargo, aunque laboralmente no tenía problemas, se obsesionó con la idea de que su esposa lo engañaba con su casero, Bernardí Ramis, por ese motivo, citó al hombre en el negocio donde trabajaba y lo mató pegándole salvajemente con una barra de hierro en la cabeza, luego descuartizó el cadáver y tiró los restos en la caldera.
Nadie sospechó lo ocurrido y Tudurí Vidal, pocos meses después, repitió el procedimiento: citó en la tintorería a Marcial Jiménez Muñoz, un vecino que le reclamaba una importante suma de dinero por un negocio que había salido mal, lo golpeó hasta matarlo, descuartizó su cuerpo y lo arrojó a la caldera.

Palma de Mallorca, postal nocturna de una ciudad atravesada por historias criminales que aún despiertan curiosidad periodística
Valentina Armijo, la mujer de la víctima, se preocupó ante la ausencia de su marido y llamó a su exsocio, quien la convenció de encontrarse en la tintorería para discutir el tema. Allí, el panadero la asesinó, descuartizó su cuerpo y lo arrojó a la caldera.
La policía comenzó a investigar y descubrió lo ocurrido, arrestando a Tudurí, quien confesó todo y fue condenado a muerte. En su libro "Crímenes y criminales en la Isla de la Calma", Jeroni Fullana escribió que "la pena fue confirmada a pesar de las muestras públicas de arrepentimiento del acusado, que pudo ser visto en público mientras participaba como penitente en la procesión de Semana Santa de 1950, arrastrando unas pesadas cadenas y escoltado por una pareja de la Guardia Civil que le precedía y otra que le seguía".
El crimen del soldado y la ama de llaves (número 8 de la calle Sant Feliu de Palma)
En mayo de 1964, Juan Bauzá Lambert, era un joven soldado de 21 años que, para sumar un ingreso extra, trabajaba en la casa Lacy haciendo diferentes tareas, incluyendo cuidar la caldera; el problema era que no soportaba a Coloma Cruellas Verger, de 70 años, la ama de llaves del palacete, que lo cuestionaba constantemente al considerar que no hacía bien sus labores.
El 9 de mayo, la policía comenzó a investigar porque la anciana había desaparecido misteriosamente y nadie sabía qué podía haberle ocurrido; finalmente, el 27 de mayo, el joven se presentó en el despacho del jefe de la Brigada Criminal de Policía y confesó que él la había matado cuando ella lo descubrió descansando y lo increpó.
El joven usó el hacha que usaba para cortar leña para desmembrar el cuerpo y luego quemó los restos en la caldera del palacete. El periodismo de la época quedó escandalizado por lo ocurrido, sin embargo, describió al asesino como un joven de "aspecto agradable" y "bien parecido".
Bauzá fue condenado por el crimen en 1966. Tras cumplir su condena, nunca más se supo nada sobre él.
El asesinato del rey alemán de la cerveza, su hijo y su sirvienta
El 12 de noviembre de 1997 fueron encontrados en una mansión de la Playa de Palma tres personas asesinadas a quemarropa, de dos disparos a la cabeza: Manfred Meisel, de 49 años, dueño de la cervecería Bierkönig, uno de los negocios más exitosos de la ciudad en ese momento; su hijo Patrick, de 8 años; y su sirvienta, Claudia Leisten, de 30 años.
El Grupo de Homicidios de la Policía Nacional comenzó a investigar el hecho, intentando hallar pruebas que sirvieran para identificar al responsable del triple asesinato. Según los peritos, los disparos fueron realizados usando la misma arma, una pistola de calibre 635, y el asesino entró por una ventana de la cocina que no habían cerrado bien la noche anterior.
La policía enfrentó un grave problema logístico, porque Meisel, además de su exitoso negocio de cerveza, tenía una granja de aves donde empleaba a decenas de personas, y muchas de ellas escaparon antes de que pudieran interrogarlas.
Aunque, al comienzo, se pensaba que el móvil del crimen había sido el robo -Meisel, conocido como "El rey de la cerveza", ganaba verdaderas fortunas con el Bierkönig-, la hipótesis quedó descartada cuando la policía encontró dos cajas fuertes llenas de dinero.
Un amigo de Meisel declaró ante la Policía que el millonario le había confesado que tenía problemas con su negocio y había recibido amenazas de muerte, pero esa línea investigativa no prosperó.
Tras dos años sin encontrar nuevas pruebas, el caso fue archivado en 1999; sin embargo, una década después, todo pareció reactivarse con el arresto de Sven H., el antiguo hombre de confianza de Meisel, que poco después del triple asesinato se puso en pareja con la viuda de su exjefe y tuvo una hija con ella antes de separarse.
Finalmente, el hombre fue liberado porque demostró que la noche del crimen estaba con su novia. Hasta hoy, el crimen sigue sin resolverse.
Daiana Ritter, la viuda de Meisel, concedió una entrevista en 2004, a "Mallorca Magazin", confesando que "no hay un solo día en que no piense en lo que les ocurrió a mi hijo y mi marido".





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