El director general de Emergencias del Gobierno de Canarias, Fernando Figuereo, y el responsable de la Tecnología del CECOES 112 Canarias y del Servicio de Urgencias Canario (SUC), Carlos García Batista, participaron hoy en la jornada 'Telecomunicaciones críticas y resiliencia en Canarias', organizada por el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicaciones de Canarias, en el Museo Elder, con motivo del Día Mundial de las Telecomunicaciones.
Durante su intervención, Figuereo destacó el compromiso del Gobierno de Canarias "en el fortalecimiento de la resiliencia territorial del Archipiélago, la continuidad de los servicios esenciales y la modernización tecnológica del sistema público de emergencias, en una sesión de trabajo en la que se abordaron los principales retos presentes y futuros que afronta Canarias ante escenarios de crisis compleja o de gran escala". Por su parte, García expuso la evolución tecnológica "que se viene impulsando desde el ámbito de las telecomunicaciones, los sistemas críticos, la continuidad operativa y la ciberresiliencia aplicada a los servicios esenciales de respuesta".
En el encuentro se puso de manifiesto que la realidad geográfica y territorial de Canarias exige una visión propia de la resiliencia. La condición archipelágica, la fragmentación insular, la dependencia de infraestructuras críticas de conectividad, transporte y energía, así como la desigual distribución de capacidades entre islas, obligan a diseñar respuestas específicas que no pueden reproducir de manera automática modelos pensados para territorios peninsulares. En este sentido, Figuereo subrayó que "una emergencia de gran escala en Canarias no debe analizarse únicamente desde el prisma del incidente aislado, sino desde la posible afectación simultánea a varias islas", con impacto sobre comunicaciones, movilidad, servicios básicos y capacidad de coordinación.

En ese marco, la Dirección General de Emergencias trasladó una posición clara de apoyo al refuerzo de las capacidades estratégicas del sistema, defendiendo que la preparación ante escenarios complejos no puede descansar en hipótesis optimistas ni en esquemas rígidos, sino en una planificación territorial más resiliente, con mayor anticipación, más integración entre capacidades y una visión más completa del riesgo. Se insistió en que las fragilidades de un sistema suelen manifestarse, precisamente, en la intersección entre tecnología, procedimientos, coordinación institucional y disponibilidad real de medios, lo que exige una respuesta integral y no compartimentada.
En relación con los servicios críticos, se destacó que la continuidad operativa constituye hoy una exigencia central del sistema público de emergencias. Durante la intervención, García expuso que "las telecomunicaciones han dejado de ocupar un papel periférico para integrarse plenamente en la capacidad operativa del servicio", de modo que garantizar la respuesta ante una caída prolongada de comunicaciones o ante escenarios degradados "exige diseñar arquitecturas con redundancia, alternativas reales de operación, trazabilidad del cambio, procedimientos de reversión y capacidad de recuperación supervisada". Se recordó que, en una crisis grave, los servicios esenciales deben seguir respondiendo precisamente cuando el entorno pierde normalidad, y que ahí las comunicaciones, la coordinación en tiempo real y la disponibilidad de la información adquieren un valor decisivo.
La sesión permitió, además, conectar estas reflexiones con aprendizajes recientes derivados de incendios forestales, fenómenos meteorológicos adversos, tensiones energéticas y emergencias sanitarias, insistiendo en que cada una de estas situaciones ha evidenciado la importancia de disponer de sistemas robustos, de información fiable y de mecanismos de coordinación interinstitucional sostenidos por tecnología preparada para resistir presión operativa real. En particular, se puso de relieve que en crisis sanitarias complejas la tecnología de comunicaciones resulta esencial para sostener la coordinación, la trazabilidad, la rapidez de respuesta y la capacidad de toma de decisiones compartidas entre todos los actores implicados.
Retos de futuro
En el bloque dedicado a nuevas tecnologías y riesgos emergentes, el Gobierno de Canarias expuso una visión orientada a la incorporación útil de capacidades como la inteligencia artificial, la automatización asistida, la sensórica, las comunicaciones satélites, las plataformas integradas de información, los sistemas predictivos y otras tecnologías avanzadas que puedan contribuir a mejorar la conciencia situacional, reducir incertidumbre y reforzar la toma de decisiones. No obstante, se insistió en que la modernización no puede medirse por la novedad de la tecnología, sino por su utilidad operativa, su integración con el servicio y su capacidad de reforzar la respuesta pública sin desplazar el criterio humano en decisiones sensibles.
En este mismo contexto, se subrayó que la ciberseguridad debe ocupar una posición estructural dentro de la gestión de emergencias, al ser los propios sistemas de coordinación, comunicaciones, atención ciudadana e intercambio de información posibles objetivos de afectación. La sesión alertó igualmente sobre la creciente necesidad de prepararse para emergencias híbridas, en las que puedan coincidir fenómenos meteorológicos extremos, incidencias en comunicaciones, crisis sanitarias, desinformación o eventos de ciberseguridad, reforzando así la idea de que la resiliencia futura de Canarias dependerá de la capacidad de integrar prevención, operación, tecnología y gobernanza bajo una lógica común. A lo largo de la exposición, quedó patente el apoyo de la Dirección General de Emergencias a la consolidación de este enfoque, orientado a fortalecer la resiliencia de comunicaciones, la evolución de plataformas críticas, la seguridad incorporada al diseño, la gestión rigurosa del cambio, la interoperabilidad entre actores y el aprovechamiento del dato y la inteligencia artificial al servicio de una mejor conciencia situacional.
Como cierre de la sesión, se planteó que la gran decisión estratégica para mejorar la resiliencia de Canarias en la próxima década pasa por consolidar una arquitectura pública de emergencias más integrada, más robusta y preparada para operar en contingencia, reforzando la continuidad real de los servicios esenciales, las capacidades tecnológicas del sistema y la coordinación territorial entre instituciones. Desde esta perspectiva, el Gobierno de Canarias reafirma su voluntad de seguir avanzando en un modelo en el que la tecnología no sea un mero soporte, sino una palanca real de protección, continuidad y capacidad pública de respuesta al servicio de la ciudadanía.





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