Cruz Roja Española ha puesto en valor el acogimiento familiar como una medida de protección esencial para niños, niñas y adolescentes que, de manera temporal, no pueden permanecer con su familia de origen. La entidad destaca además el papel que pueden desempeñar las estancias familiares durante vacaciones o fines de semana cuando forman parte de un proyecto de protección individualizado y cuentan con seguimiento profesional.
La organización recuerda que colabora desde hace cerca de cuatro décadas con las administraciones públicas competentes en el desarrollo del acogimiento familiar dentro del sistema público de protección a la infancia. Actualmente, desarrolla esta labor a través de 20 equipos distribuidos por todo el territorio nacional, lo que le ha permitido consolidar una intervención especializada con niños, niñas y adolescentes, así como con personas y familias acogedoras.
Cruz Roja Española señala que fue pionera en España en la puesta en marcha del Proyecto de Familias Voluntarias a comienzos de la década de los noventa, primero en Guipúzcoa y después en Asturias. Aquellas iniciativas permitieron ensayar una modalidad basada en estancias durante fines de semana y periodos vacacionales para menores vinculados a recursos residenciales, una experiencia que sentó las bases de posteriores programas de acogimiento temporal.
Modelos diferentes según la comunidad autónoma
La entidad explica que la organización de estos programas depende del modelo competencial de cada comunidad autónoma. En Castilla y León, por ejemplo, coordina el Servicio de Estancias Temporales promovido por la Gerencia de Servicios Sociales de la Junta, que contempla acogimientos en periodos vacacionales y durante el curso escolar. Desde su creación en 2018, el programa ha ampliado progresivamente el acceso a niños y niñas desde los seis años y ha flexibilizado los periodos de estancia.
Una medida que exige planificación y seguimiento
Más allá del formato concreto de cada iniciativa, Cruz Roja Española insiste en que cualquier experiencia temporal o vacacional debe entenderse como una medida de protección integrada en el proyecto individual de cada niño, niña o adolescente. Desde esta perspectiva, lo decisivo no es la duración de la estancia, sino que responda a sus necesidades concretas y contribuya a ofrecer un entorno familiar seguro, afectivo y estable.

La organización subraya que estas experiencias pueden convertirse en un apoyo significativo cuando proporcionan seguridad, estabilidad y acompañamiento emocional. No obstante, advierte de que, por el impacto que pueden tener en la vida de los menores, requieren una preparación rigurosa y un seguimiento profesional continuado para evitar expectativas inadecuadas o nuevas situaciones de ruptura emocional.
En este sentido, Cruz Roja Española considera que la calidad del acompañamiento técnico resulta determinante. La valoración previa de cada situación, la formación y orientación de las personas y familias acogedoras, el seguimiento durante la convivencia y la evaluación posterior forman parte de un proceso que busca garantizar que cada medida responda realmente al interés superior del niño, niña o adolescente.
Corresponsabilidad social y redes de apoyo
Las experiencias de acogimiento temporal también pueden contribuir a mejorar el conocimiento social sobre esta medida de protección y a diferenciarla de la adopción. Cruz Roja recuerda, sin embargo, que cualquier objetivo de sensibilización debe quedar siempre subordinado al bienestar de los niños, niñas y adolescentes y a sus necesidades individuales.
La entidad vincula el acogimiento familiar con una cultura de cuidados compartidos y de corresponsabilidad social. En este marco cobra especial importancia la parentalidad social, entendida como la implicación de personas, familias, profesionales, entidades y comunidades en la protección y el cuidado de la infancia más vulnerable.
La Organización recuerda igualmente que el testimonio de otras personas y familias acogedoras continúa siendo una de las principales vías para que nuevas personas conozcan esta realidad y se planteen participar en programas de acogimiento familiar. Por ello, considera especialmente valioso fortalecer las redes comunitarias y generar espacios que permitan compartir experiencias desde la cercanía, la confianza y el acompañamiento profesional.
Como conclusión, Cruz Roja Española defiende que el acogimiento familiar, también en sus modalidades temporales, vacacionales o de respiro, debe desarrollarse siempre con planificación, recursos suficientes y acompañamiento profesional dentro del sistema público de protección a la infancia. Solo así, sostiene la organización, cada experiencia podrá adaptarse a la historia, los vínculos, los tiempos y las necesidades de cada menor.
Más de 1.200 menores acogidos cada año
Cruz Roja Española cuenta con 20 equipos territoriales de acogimiento familiar, que cada año posibilitan la acogida de más de 1.200 niños, niñas y adolescentes dentro del sistema de protección a la infancia. La entidad dispone además de una bolsa de familias de acogida integrada por más de 2.200 personas adultas de referencia.
Además, a través del Servicio Multicanal Ser AcogedorA, la organización promueve el acogimiento familiar y ofrece información profesional sobre esta medida en el conjunto del Estado, con presencia activa en las principales redes sociales.





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