La amenaza de Israel de denegar el registro a Médicos Sin Fronteras (MSF) y a otras organizaciones no gubernamentales internacionales es un intento cínico y calculado de impedir que estas organizaciones presten sus servicios en Gaza y Cisjordania, lo que supone un incumplimiento de las obligaciones de Israel en virtud del derecho internacional humanitario. Israel no solo está cometiendo un genocidio contra los palestinos, sino que además utiliza el hecho de que las ONG lo denuncien como pretexto para impedirnos prestar atención médica crítica a los palestinos, recurriendo a obstáculos burocráticos y acusaciones infundadas como medio para restringir aún más los servicios.
Denegar asistencia médica a la población civil es inaceptable en cualquier circunstancia, y resulta atroz utilizar la ayuda humanitaria como herramienta política o de castigo colectivo. Ahora es el momento de actuar. Israel está intensificando sus graves ataques contra la respuesta humanitaria, lo que supone una amenaza directa para la atención médica y la ayuda humanitaria destinadas a la población civil.
MSF refuta de manera inequívoca las acusaciones vertidas por las autoridades israelíes en los últimos días. MSF nunca contrataría a sabiendas a nadie involucrado en actividades militares, ya que ello contradice nuestros valores y principios éticos fundamentales. Si las descripciones de lo que nuestros equipos ven con sus propios ojos en Gaza -muerte, destrucción y las consecuencias humanas de la violencia genocida- resultan desagradables para algunos, la responsabilidad recae en quienes cometen estas atrocidades, no en quienes las denuncian.

Una trabajadora de MSF atiende a un niño con desnutrición severa, el pasado agosto en Gaza
MSF tiene preocupaciones legítimas en torno al requisito de registro que exige compartir la información personal de nuestro personal palestino con las autoridades israelíes, preocupaciones que se ven agravadas por el hecho de que 15 compañeros y compañeras de MSF han sido asesinados por las fuerzas israelíes. En cualquier contexto -y especialmente en uno en el que los trabajadores médicos y humanitarios han sido intimidados, detenidos arbitrariamente, atacados y asesinados en gran número- exigir listas de personal como condición para acceder al territorio constituye una extralimitación escandalosa que socava la independencia y la neutralidad humanitarias. Esta exigencia resulta aún más peligrosa debido a la falta de claridad sobre cómo se utilizarán, almacenarán o compartirán datos tan sensibles. Sin embargo, en lugar de dialogar con MSF para escuchar nuestras preocupaciones, el ministerio encargado del proceso de registro ha ignorado nuestras reiteradas solicitudes de reunión y nos acusa públicamente de dar cobijo, a sabiendas, a presuntos terroristas.
Las fuerzas israelíes han matado y herido a cientos de miles de civiles, destruyendo deliberadamente infraestructuras esenciales y atacando al personal médico, humanitario y periodístico. Han tomado el control de más de la mitad de la Franja de Gaza, han obligado a la población a refugiarse en zonas cada vez más reducidas en condiciones inhumanas y han provocado la escasez de productos básicos al bloquear y retrasar la entrada de bienes esenciales, incluidos los suministros médicos.
MSF sigue hoy trabajando en Gaza y Cisjordania
En la actualidad, MSF presta apoyo a una de cada cinco camas hospitalarias en Gaza y asiste a una de cada tres madres durante el parto. La ayuda que proporcionamos no es suficiente para cubrir las enormes necesidades de la población palestina, pero su retirada tendría consecuencias devastadoras. El hecho de que Israel impida a MSF y a muchas otras organizaciones prestar servicios a los palestinos, después de que las fuerzas israelíes hayan destruido el sistema sanitario de Gaza, supone una escalada más de los ataques perpetrados contra la población palestina en los últimos dos años.
Los servicios disponibles para la población de Gaza son actualmente muy inferiores a los necesarios, precisamente debido a los bloqueos y restricciones impuestos por Israel. Por tercer invierno consecutivo, la Franja de Gaza se ha visto azotada por el descenso de las temperaturas, las lluvias torrenciales y los fuertes vientos. Estas condiciones meteorológicas han destruido e inundado las tiendas de campaña improvisadas en las que vive la población, mientras Israel continúa bloqueando la entrada de suministros básicos como tiendas de campaña, lonas y viviendas temporales.
Ahora, el Gobierno israelí pretende prohibir incluso la escasa ayuda y los servicios que aún existen. MSF sigue buscando el diálogo con las autoridades israelíes para poder mantener nuestros servicios vitales y apoyar al diezmado sistema sanitario de Gaza.
Permitir la ayuda humanitaria no es un favor: es una obligación en virtud del derecho internacional.
Hoy, más que nunca, la población palestina necesita más servicios, no menos.





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