Un equipo del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima) y de la Universidad malagueña (UMA) ha publicado un estudio que demuestra que el teléfono móvil puede ser una herramienta de ayuda contra la ansiedad.
En un contexto en el que los trastornos de ansiedad afectan ya a 301 millones de personas en todo el mundo -un incremento del 54 por ciento en las últimas tres décadas-, la tecnología comienza a consolidarse como una herramienta clave para proteger la salud mental de la población, ha informado este martes el Ibima en un comunicado.
El estudio, publicado en la prestigiosa revista 'Psychological Medicine', es el primer metanálisis que demuestra que las intervenciones completamente digitales pueden actuar como una estrategia preventiva eficaz frente a la ansiedad en la población general.
Tradicionalmente, los sistemas sanitarios han concentrado la mayor parte de sus recursos en tratar los trastornos mentales una vez que ya se han desarrollado, lo que ha dejado un importante vacío en materia de prevención.
Los investigadores advierten de la existencia de una "brecha de prevención", en la que la financiación se destina de forma desproporcionada al tratamiento, pese a que los trastornos de ansiedad generan unos costes anuales estimados de 74.380 millones de euros solo en Europa.
"Para reducir realmente la incidencia de la ansiedad, las intervenciones deben ser accesibles para millones de personas, y las tecnologías de la información ofrecen una solución fiable y escalable", han señalado los autores del estudio.

Esta afirmación se sustenta en un análisis exhaustivo que incluye a 6.093 participantes procedentes de quince ensayos clínicos internacionales, cuyos resultados muestran que las intervenciones digitales logran un efecto preventivo significativo frente a quienes no reciben ningún tipo de apoyo.
El estudio se centró exclusivamente en personas que no presentaban un diagnóstico previo de ansiedad al inicio de la investigación, lo que permitió evaluar el verdadero potencial preventivo de estas herramientas.
Los resultados muestran que las intervenciones digitales logran un efecto preventivo significativo en comparación con los grupos que no recibieron la intervención, con una diferencia de medias estandarizada de -0,32.
Entre las herramientas analizadas -basadas mayoritariamente en los principios de la terapia cognitivo-conductual (TCC)- se encuentran plataformas web interactivas, programas de videoterapia, sistemas de apoyo por correo electrónico y servicios de mensajería de texto.
Este tipo de intervenciones presenta además importantes ventajas logísticas frente a la terapia presencial: permiten mantener el anonimato, eliminan barreras geográficas, reducen costes y ofrecen una gran flexibilidad para que los usuarios accedan a los contenidos en el momento que lo necesiten.
A pesar de los resultados alentadores, los investigadores advierten de que la calidad global de la evidencia disponible se considera "muy baja" según los criterios GRADE.
Esta valoración se debe principalmente a que muchos de los estudios analizados presentan alto riesgo de sesgo en sus mediciones o carecen de seguimiento a largo plazo, lo que limita la solidez de algunas conclusiones.
"Existe la necesidad de desarrollar y evaluar nuevas intervenciones preventivas digitales con metodologías más rigurosas", ha concluido este equipo.
No obstante, los resultados obtenidos apuntan a que la tecnología puede convertirse no solo en una herramienta de comunicación, sino en un elemento clave para garantizar la sostenibilidad de los sistemas de salud mental del futuro.





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