Un estudio liderado por investigadores del Departamento de Microbiología de la Universidad de Málaga ha revelado cómo la agricultura ecológica -aquella que utiliza sustancias y procesos naturales, evitando el uso de químicos sintéticos- puede, a largo plazo, favorecer que los cultivos sean más resistentes a la sequía de forma natural.
Este equipo científico, perteneciente también al Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea 'La Mayora' (IHSM), ha demostrado que este sistema de manejo agrícola sostenible enriquece grupos específicos de microorganismos del suelo, particularmente bacterias, ayudando a las plantas a 'plantar cara' al cambio climático.
En concreto, la investigación constata que los suelos tratados de forma ecológica durante décadas favorecen el aumento de bacterias, sobre todo del género Bacillus, que se caracterizan por ser muy resistentes para sobrevivir en condiciones extremas y actuar como 'escudo protector' de las plantas. Los resultados de este trabajo se han publicado en la revista 'npj Biofilms and microbiomes', del grupo Nature.
Aliados invisibles de las plantas
Para el desarrollo de este estudio se compararon dos campos de aguacates: uno ecológico, sin químicos y con materia orgánica, y otro convencional, que utiliza fertilizantes y un manejo intensivo, ambos localizados en la zona de la Axarquía en Málaga.
"Al comparar la rizosfera (el suelo adherido a las raíces de las plantas) de cultivos con más de 20 años bajo manejo ecológico y convencional, identificamos diferencias importantes en sus propiedades fisicoquímicas que juegan un papel clave en la composición de las comunidades microbianas, destacando una mayor abundancia de bacterias del género Bacillus", explica la investigadora y primera autora de este trabajo Blanca Ruiz Muñoz.
En una segunda fase, ya en el laboratorio, los investigadores aislaron bacterias del género Bacillus y evaluaron su efecto sobre las plantas. Mediante diferentes ensayos, observaron que algunos de estos microorganismos mejoraban el estado fisiológico y el crecimiento de las plantas bajo condiciones de sequía. "Por lo tanto, no es solo que estas bacterias sobrevivan mejor en condiciones estresantes como es la falta de agua, sino que también ayudan directamente a la supervivencia de las plantas", aseguran.
Hacia una nueva forma de agricultura
Según los expertos, estos hallazgos son especialmente relevantes en el sur de España, con zonas muy secas, en la que cultivos más resistentes significarían menos perdidas; pero, además, también, implicarían otros beneficios importantes como la reducción del uso de fertilizantes y productos químicos, en aras del de 'bioinoculantes', productos formulados con microorganismos beneficiosos para el suelo.

"No solo se trata de cultivar plantas, sino también de gestionar y 'entrenar' los microorganismos del suelo para avanzar hacia otra forma de agricultura", concluye el profesor José A. Gutiérrez Barranquero, otro de los autores de esta investigación.
En suma, la forma en la que se cultiva hoy podría hacer que los cultivos del futuro resistan mejor al cambio climático, por lo que la clave para sobrevivir a la sequía podría estar bajo tierra.
Junto al equipo científico de la UMA y del IHSM, integrado por Blanca Ruiz Muñoz, Víctor Carrión, Francisco Cazorla y José A. Gutiérrez Barranquero, el investigador Kevin M. Bretscher, del Instituto de Biología de la Universidad de Leiden, forma parte también de esta publicación.





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